Rosario Central no pudo con Atlético Tucumán y dejó en evidencia su mal semestre. Los jugadores no estuvieron a la altura en los penales y Montero dio un paso al costado.

Rosario Central y un momento complejo. Fuera de Copa Argentina, que le podía dar el pasaporte a la próxima Libertadores, y con 4 puntos en una SuperLiga que le niega la victoria. “Estamos a dos partidos de conseguir algo importante” se escudó Montero tras caer el fin de semana por el torneo.

El rendimiento colectivo no potenció al individual, los refuerzos no rindieron y Montero es el principal responsable. Tuvo la pretemporada que esperaba pero las tardías incorporaciones como Tobio, y un par de lesiones importantes (Rubén y Camacho) no le jugaron una buena pasada.

Anoche el equipo mereció ganar. Fue más en los 90 minutos pero siguió extrañando al viejo Ruben, quien dejó un penal a Camacho y falló el suyo en la definición. Una definición que desnudó la desconfianza de los jugadores en este semestre.

Será cuestión de cambiar la cara, sumar puntos, pensar en el clásico y ver de reojo si Lanús gana la Libertadores y le libera al Canalla un cupo para Sudamericana. Leo Fernández agarrará al equipo que llega golpeado y necesitará que la Comisión Directiva revise las decisiones del semestre.

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