“Que la familia solidaria firmó un acuerdo de alojamiento provisorio” Cierto.

“Que pasaron 18 meses en lugar de 6 como dispone el programa” Cierto.

“Que Kiki los llama mamá y papá” Cierto.

“Que tiene más relación con su hermano que con los padres que lo cobijaron” Parcialmente Cierto.

“No debemos quitarle el derecho a que construya una relación con su hermano de sangre”. Cierto

“La relación filial con su hermano solo la tendrá si viven juntos”. Falso.

Con verdades a medias, con concepciones y modos de actuar del siglo pasado, negando los avances de la ciencia que determinan que los genes de los niños mutan, se activan o se apagan transformando su código genético según cuál sea el entorno en el cual crecen y, sobre todo, con muchas faltas graves del Estado, se discute en estos  días con frialdad sobre el procedimiento administrativo que debe aplicarse en el caso de un niño que estuvo con una Familia Solidaria mucho tiempo más que el establecido por la norma. Ante todo está Kiki y él los adoptó como su familia. No se puede pasar por alto que toda decisión, acto u omisión de las autoridades afecta sus sentimientos, la personalidad, su presente y futuro.

¿Debemos preguntarnos cómo lo afecta este despojo de quienes siente como sus padres? Estas palabras son fuertes pero son las adecuadas, porque fue separado de ellos en forma abrupta, sin cuidados ni despedida, cuando salieron de una oficina el niño ya no estaba. ¿Me pregunto cómo hacemos para que Kiki crezca confiando en la autoridad que representa el Estado? Cuando el Estado se demora, falla, cuando no está presente.

¿Me pregunto cómo los procedimientos pueden tan fácilmente privilegiarse por sobre los derechos de Kiki? Los casos excepcionales, necesitan respuestas excepcionales, y este caso tiene esa condición debido a demasiados sucesos y a muchos responsables, que a esta altura tampoco son importantes ya que nos encierran en soluciones que no reparan en el niño. Pero de algo podemos estar seguros, Kiki no es responsable de lo que pasó y de lo que le pasa, Kiki no tiene manera de luchar contra esto. Kiki ni siquiera tiene sus herramientas de juguetes para reparar lo que los adultos le estamos haciendo, porque se lo llevaron sin siquiera sus juguetes.

Pedimos que la Dirección de Niñez de la Provincia y el Poder Judicial se comprometan primero con los derechos fundamentales de Kiki para revertir de inmediato lo que está sufriendo, para que no tenga otro desprendimiento inexplicable de un segundo hogar transitorio, para regresar con la que hoy siente es su Familia.

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