Condenada por exigir dinero a cambio de conseguir un empleo municipal

Una mujer de 60 años fue condenada ayer a tres años de prisión efectiva por cometer una saga de estafas en las que, haciéndose pasar como integrante del equipo ejecutivo de la Municipalidad de Rosario, pedía a sus víctimas una suma de dinero para conseguirle un empleo seguro. En un proceso abreviado que acordaron la fiscal Cecilia Brindisi, de la Unidad de Investigación y Juicio, y el defensor José Guirado, María del Rosario Aguilar de Palacio fue sentenciada además a pagar una indemnización de 100 mil pesos en cinco cuotas de 20 mil pesos cada una que será prorrateado entre las 20 víctimas de las maniobras. El acuerdo fue homologado por la jueza de primera instancia Patricia Bilotta, quien halló culpable a la mujer del delito de estafa (20 hechos) en concurso real y en calidad de autora y dispuso que recupere la libertad teniendo en cuenta que estuvo más de nueve meses tras las rejas y cumplió los requerimientos procesales para acceder al beneficio y culminar la condena en su domicilio.

La investigación se inició en enero pasado a partir de una denuncia que presentó el secretario de Gobierno de la Municipalidad, Gustavo Zignago, a pedido del intendente Pablo Javkin. Por entonces, el funcionario describió que la punta del ovillo para sacar a la luz las estafas fueron advertidas en las redes sociales del propio intendente, donde llegaron mensajes de ciudadanos que solicitaban datos sobre la apertura de inscripciones para aspirar a una vacante en organismos públicos locales.

“Cuando advertimos esos mensajes, comenzamos a revisar las redes del propio intendente y a partir de indagar en ellas observamos que alguien ofrecía trabajo a cambio de dinero. Después apareció un video hecho con cámara oculta que se hizo público, una prueba que preservamos y de la cual dejamos constancia ante un escribano público de los mensajes hallados en las redes de Javkin. Toda esa evidencia se acompañó a la denuncia que se hizo ante el Ministerio Público de la Acusación”, dijo Zignago el 14 de enero último, seis días antes de que la ahora condenada fue detenida en su casa de Monteros al 6500, en el barrio Las Flores, donde recibió a muchas de sus víctimas.

El secretario municipal también explicó en aquel momento que “se realizó un relevamiento administrativo a través del cual se confirmó que la mujer sospechada no tiene ninguna vinculación” con la Municipalidad. Y agregó que por lo investigado, la mujer “llamaba por teléfono a jóvenes, la mayoría de ellos de condición humilde, que no superaban los 20 años y vivían en distintos barrios de la ciudad”.

El ardid. El mecanismo que llevaba adelante Aguilar de Palacio consistía en comunicarse vía telefónica o por mail con las víctimas, presentarse como integrante del equipo del intendente Pablo Javkin y ofrecer empleos en distintas áreas del municipio a cambio de 2.500 pesos. El objetivo, según decía, era captar gente joven a las que les hacía creer que tenía contacto con funcionarios de alto rango.

Tras ello pautaba encuentros con las personas contactadas para terminar de convencerlas y recibir el dinero exigido. Una de esas reuniones quedó registrada en un video en el cual se ve a la mujer decir que ella estaba en contacto con un funcionario municipal de quien daba el nombre y era quien le gestionaría el trabajo.

Luego de que el caso se hiciera público, llovieron los posteos en diarios digitales de otras víctimas que sostenían haber sufrido maniobras similares cometidas por la misma mujer, algo que vendría concretando desde hace por lo menos seis años, época en la que solicitaba 800 pesos con la misma falsa promesa del trabajo en la administración municipal.

En la audiencia imputativa, el ex fiscal Gustavo Ponce Asahad (actualmente preso y destituido hace pocos días por extorsionar a un empresario de juego clandestino) le imputó a la mujer 12 hechos de estafa y el juez Gustavo Pérez de Urrechu ordenó su detención preventiva por 90 días, la que luego fue prorrogada hasta ayer.

La fiscal Brindisi explicó que la mujer cometió “al menos 20 hechos de estafa simulando una calidad que no posee alegando influencia mentida mediante ardides, engaños y maquinaciones fraudulentas, prometiendo a víctimas puestos de trabajo en la Municipalidad de Rosario, a fin de lograr beneficio económico para sí defraudando a diversas personas”.

Los hechos. La condena a Aguilar de Palacio incluye los siguientes hechos de estafas:

* El 3 de octubre de 2018 le requirió a Viviana Anabel P. 12.500 pesos para ingresar a trabajar como empleada de atención al público en la sede del Distrito Centro con la categoría 16. Tras pautar un encuentro con la víctima, ésta le hizo entrega del dinero en la puerta de la casa central del Banco Municipal ubicado en San Martín al 700.

* En enero de 2019 Gustavo Ezequiel C. le entregó a la mujer en su propio domcilio del barrio Las Flores la suma de 10 mil pesos bajo la promesa de ingresar a trabajar al Hospital de Emeregencias o al cementerio de la ciudad manifestándole que le llegaría el uniforme en pocos días.

* A mediados de enero de 2019, las víctimas que creyeron en la condenada fueron Sofía Noelia N. y su hermano Daniel Jonatan N., quienes le entregaron 12 mil pesos cada uno con el fin de conseguir un trabajo en la Unión Obrera Metalúrgica o en el Hospital de Niños.

* En febrero del año pasado Andre Silvina A. pagó 12 mil pesos con el fin de conseguir un trabajo municipal.

* En otros dos hechos registrados entre enero y noviembre de 2019, la condenada le exigió a David Sebastián G. 12 mil pesos bajo la promesa de ingresar a trabajar a un lugar indeterminado de la Municipalidad, y el hombre le entregó 31 mil pesos para que además de él, su hermano Gustavo Luis G. y otro familiar, Cristian M., lograran un puesto. La misma víctima se volvió a encontrar con la condenada para entregarle otros 12 mil pesos en nombre de Luis G. en busca de otra vacante municipal inexistente.

* Entre marzo y noviembre del mismo año la mujer birló a Timoteo A. cobrándole una suma mensual para ingresar a la Municipalidad hasta alcanzar los 80 mil pesos.

* Durante marzo del año pasado logró que Gustavio Luis G. le transfiriera 7 mil pesos para conseguir un empleo en el municipio.

* En agosto de 2019, Carolina Lorena V. pagó 12 mil pesos con el fin de ingresar a la Municipalidad.

* Dos meses después Angel Adrián A. le entregó a la timadora 7.500 pesos para ingresar como personal de mantenimiento del Hospital Roque Sáenz Peña.

* El 15 de noviembre, en su casa de barrio Las Flores, la mujer se reunió con José Luis A. y le cobró 2.500 pesos para ingresar a trabajar al Sies, aunque luego le dijo que cumpliría funciones en la GUM o en los talleres generales del municipio.

* Ese mismo mes José Luis I. le pagó 2.500 pesos para ingresar al municipio en un empleo a cumplir en el edificio de la vieja Aduana; Aldana Ruth A. le hizo entrega de la misma cantidad de dinero bajo la promesa de conseguir un trabajo como telefonista del Hospital Roque Sáenz Peña; Erica Daina S. le entregó a la condenada 2.500 pesos con el fin de conseguir un puesto en el mismo centro asistencial; y Daniel Mauricio R. pagó otro tanto para lograr un trabajo.

* También en noviembre de 2019 Lisandro De la Cruz G. pagó 2.500 pesos para obtener un puesto; y la misma mala fortuna corrió ese mes Jonatán Andrés V. quien desembolsó la misma suma de dinero.

* Lucía Samanta G. le entregó el 2 de enero de este año en una finca de San Martín al 6000 la suma de 2.500 pesos para entrar a la Municipalidad, más precisamente en el edificio de la Aduana.

* A todos esos casos la acusación le sumó dos hechos datados en septiembre de 2014 cuando Raúl Alberto A. e Hilen Emilia A. le entregaron 2.500 pesos cada uno con el fin de conseguir trabajo.