Dólar: obsesión oficial con el “contado con liqui” y los US$ 7.000 millones que estarían buscando la puerta de salida

En el equipo económico, cuando surge la discusión por el tipo de cambio, la brecha y los distintos valores del dólar según el mercado en el que se opere, siempre surge la discusión de qué hacer con el dólar Contado con Liquidación.

Las últimas restricciones –parking de 15 días entre el momento de compra y venta, prohibición de operar para quienes tienen domicilio en el exterior- no hicieron más que recalentar el precio del dólar CCL, cuyo movimiento tiene mayor o menor “efecto expansivo” sobre el dólar Bolsa (operación similar pero que se resuelve en la plaza local. Y desde ya en el blue.

El viernes, la brecha entre el dólar contado con liquidación y el oficial se ubicó en el 100%, tomando como referencia el dólar mayorista: 154 pesos el contado con liqui contra 77 pesos del dólar mayorista.​

Los técnicos del Banco Central tienen identificado el tamaño del problema “contado con liqui”: 7.000 millones de dólares. Ese sería el monto que están queriendo obtener, por medio de esa operatoria, decenas de hedge funds extranjeros que ingresaron a la plaza local hasta 2019 para hacer “carry trade” con las altas tasas que el Banco Central pagaba en pesos, y que no pudieron huir del país para salvarse de las brutales devaluaciones que se sucedieron, con mayor o menor intensidad, desde marzo de 2018.

La operación contado con liqui es esta: se compran, con pesos, bonos denominados en dólares, y se los vende contra dólares depositados en una cuenta en el exterior. Eso para quien quiere obtener dólares fuera del país. La inversa es para quien quiere traer dólares y hacerse de pesos en Argentina. El que quiere pesos acá podría, hoy, estar aprovechando

El carry trade también es simple de entender: se traen dólares desde el exterior, se los cambia por pesos y se los invierte a tasa de interés local. El negocio funciona de maravillas si la tasa de interés que paga por ejemplo el Banco Central por sus letras, supera la tasa esperada de devaluación. Con el dólar quieto, todos sonríen. Si el dólar se mueve inesperadamente, como ocurrió desde 2018, hay pánico. Si el dólar se dispara de $ 46 a $ 57, como ocurrió entre el viernes previo a las PASO y el lunes siguiente, hay sangre.

Estos movimientos bruscos del tipo de cambio causaron pérdidas multimillonarias a grandes fondos de inversión como Black Rock y PIMCO. Pero detrás de ellos ingresaron fondos más chicos y no tan conocidos.

El problema hoy es que las brechas entre el tipo de cambio oficial y los dólares paralelos son tan altas que no hay forma de ganar o siquiera empatar -al menos en el corto o mediano plazo- apostando a las tasas en pesos, es decir, renovando en cada vencimiento la inversión en bonos del Tesoro emitidos en moneda local y esperando un momento más tranquilo para cambiar pesos por dólares.

Entonces, estos fondos intentan salir como sea por el contado con liqui, antes de que se venga la devaluación tan temida. Es una “puerta 12” con una salida muy chiquita. De ahí la disparada del precio del dólar contado con liqui.

Pero no se trata solo de “hedge funds”. Las últimas medidas que adoptó el Banco Central, restringiendo el acceso al dólar oficial a empresas que deban pagar deudas en dólares, también sumaron temperatura al contado con liqui. Las empresas tienen que hacer frente a sus vencimientos y podría ocurrir que alguna se vea obligada a comprar divisas en el CCL, incrementando la demanda para una oferta que no se expande a la misma velocidad.

Hay que decir también que tanto el dólar CCL como el dólar Bolsa no impactan directamente sobre las reservas. Son dólares que están en poder de actores privados y solo cambian de manos por operaciones entre inversores privados.

En el mercado sostienen que si el Banco Central eliminara completamente el parking, tanto para la compra como para la venta, el mercado tendería a tranquilizarse, porque tal vez no falten vendedores tentados por el precio que alcanzó el dólar en el mercado contado con liquidación.

Más allá de esas especulaciones, desde la visión oficial, es escandaloso que un puñado de hedge funds pongan en jaque la política cambiaria que intenta aplicar el Gobierno.

Como siempre, es fácil echar culpas. Si bien se considera un error grave haber habilitado el “carry trade” durante el gobierno de Cambiemos, lo que persiste de fondo es la incapacidad del gobierno (este y el anterior) para regenerar la confianza. La pandemia, la cuarentena y la explosión del déficit fiscal no ayuda, obviamente. Declaraciones que apuntan a que no es necesario bajar el gasto público, tampoco. Afirmar que el problema del dólar es “sociológico”, menos.