El Municipio puso en marcha la iniciativa “Un regalo hasta que podamos volver a abrazarnos”

Equipos del Tríptico de la Infancia confeccionan y distribuyen muñecos de tela como una forma de volver a estar juntos durante la pandemia. Ya se repartieron 3.000 y esperan llegar a los 10.000

La Municipalidad de Rosario, a través del Tríptico de la Infancia, puso en marcha la iniciativa Un regalo hasta que podamos volver a abrazarnos, que involucra la confección de muñecos destinados a vecinas y vecinos de todas las edades y barrios de la ciudad, con el propósito de generar un modo de volver a estar cerca sin dejar de lado el cuidado. Hasta el momento, ya se entregaron más de 3.000 regalos y se espera repartir más en los próximos días, hasta llegar a 10.000.

La Granja de la Infancia, El Jardín de las Niñas y los Niños y La Isla de los Inventos son los espacios de Rosario que integran el Tríptico de la Infancia, donde se juega, se siente, se imagina, se piensa, se experimenta y se aprende en el vínculo entre grandes, chicas y chicos. Sus propuestas, primordialmente presenciales, interactivas y vinculantes tuvieron que ponerse en pausa en estos meses de pandemia.

En este contexto y en medio de tanta propuesta virtual, los equipos municipales comenzaron a pensar de qué modo encontrarse con las familias, con los visitantes que son quienes realmente hacen que las propuestas del Tríptico cobren sentido. Y así surgió la idea de hacer un regalo, que sea parte de una construcción colectiva para que llegue a cada casa: durante meses se recolectaron materiales, se cortaron telas, se cosieron miles de piezas, con manos dedicadas y amorosas que confían en la magia de las materialidades.

“Un regalo para tener cerquita, cual amuleto, hasta que podamos volver a encontrarnos: un muñeco con calidez textil. Un juguete que a la vez es un juego para armar y desarmar, atar y combinar. Un compañero transformable, que puede ser uno y muchos, con infinitos vestuarios, dispuesto a conversar, inventar historias y acompañarte a donde quieras. Un objeto que ayude, hoy más que nunca, a expresar emociones y sentimientos”, expresan sus hacedores.

Daniela Groppo, directora general de Aprendizajes Colectivos, comparte el proceso: “Al ver que no íbamos a poder abrir los espacios del Tríptico durante un tiempo, nos pusimos a pensar de qué modo ponernos en contacto con el público, cómo llegar a las miles de personas que nos visitan durante todo el año. Se nos ocurrió armar un regalo, que sea parte de un proceso constructivo, como todo lo que hacemos. En estos meses, recolectamos materiales, nos pusimos a trabajar en nuestras casas cortando telas, cosiendo, rellenando, y en La Granja, El Jardín y La Isla armando los kits para que finalmente lleguen los muñecos a cada casa. Nos parece que, en medio de tanta virtualidad, poder llegar con un objeto con el que jugar y que pueda acompañar a cada una de las niñas y niños en sus casas, es una hermosa manera de estar cerca”