En plena pandemia, diputado pide se aumente el número de pabellones evangélicos

En los recientes motines de los penales de Coronda y Las Flores,  los pabellones iglesias fueron los que evitaron que se origine un espiral de violencia colectiva en toda la unidad

Un diputado provincial pidió que se amplíe la cantidad de sectores evangélicos en el sistema penitenciario de la provincia de Santa Fe, basado en la conducta ejemplar y el modelo cordial de convivencia que demuestran. En estos sectores el movimiento evangélico actúa de manera pacificadora y realiza un excelente trabajo de contención, necesario en todos los penales. También pidió una mejor articulación con las autoridades carcelarias.

En las últimas revueltas ocasionadas en los penales santafesinos de Coronda y Las Flores, donde murieron cinco reclusos y hubo toma de pabellones, quemas de colchones y saqueo a las farmacias de las unidades, se evidenció el resultado del trabajo evangélico realizado en su comunidad carcelaria en lo que refiere a la regulación del conflicto, ya que la población de los pabellones iglesias no participaron de los motines, evitando así una propagación de la violencia suscitada.

“En los sectores evangélicos dentro de las unidades carcelarias se plantea un ordenamiento social, allí se deben cumplir normas de conductas basadas en una práctica religiosa, en la disciplina y el orden, siempre respetando las reglas impuestas por el sistema penitenciario. Este trabajo cuando es mancomunado con las autoridades y los trabajadores del penal, exhibe una nula conflictividad de los presos que se alojan allí, tanto entre ellos como con el personal penitenciario. Por ello, la intención no es convertir las cárceles en iglesias, sino también poder trabajar con los presos, que sin ser evangélicos, abracen las buenas conductas morales que mejoran la convivencia”, se lee en los fundamentos del proyecto.

“Desde las iglesias evangélicas creamos redes de contención para que este proceso de cambio continúe fuera de las rejas y puedan tener al salir de prisión una vida próspera, relaciones más sanas con su entorno, un sentido de pertenencia con nuevos contactos e incluso poder insertarse laboralmente”, explicó el diputado quien además oficia de pastor evangélico.