Huerta comunitaria: Un proyecto que sigue echando raíces

María del Carmen Albarenque junto a un grupo de mujeres y con el apoyo del municipio, se ocupan de darle vida a este espacio que se traduce en construcción colectiva y transformación territorial

La Huerta Comunitaria Estación Rosario Oeste ubicada en Paraná y Montevideo, barrio La República, surgió como una idea de vecinos y vecinas para reemplazar un punto de arrojo de basura que había en ese espacio público lindero a la plaza Ciro Echesortu y por donde también surcan las vías del ferrocarril.

La iniciativa fue tomada e impulsada luego por el Centro Municipal de Distrito Centro en reuniones que se hicieron en el marco de los consejos barriales y ahí se dio paso al proceso de diseño y construcción de una huerta agroecológica y sin agroquímicos con el aporte del Programa de Agricultura Urbana.

La huerta funciona, además, como un espacio de encuentro entre instituciones (como la escuela del barrio) y los propios vecinos y vecinas que son junto al municipio quienes trabajan y cuidan el lugar. Una de las referentes es María del Carmen Albarenque, quien cuenta cómo un proceso colectivo impactó en su historia particular, nutriéndola con el mismo cuidado con el que se trabaja la tierra.

María del Carmen vive hace 25 años en el barrio, tiene un maxikiosco y se formó como martillera pública y corredora inmobiliaria, entre otras profesiones. Todo ese camino le permitió llegar a ser parte de la huerta comunitaria y volcar en ella las herramientas aprendidas.

Su relación con la tierra fue un destino inevitable. Tras hacer los cursos de capacitación en huerta que dicta la Municipalidad, la práctica se fue intensificando. En primera instancia tuvo la experiencia en el espacio verde del hospital Carrasco y luego la llamaron de la ONG Mujeres tras las Rejas para que traslade su pasión y conocimientos a la Unidad Nº 5 de la Cárcel de Mujeres de Rosario.

Lo que sucedía en el exterior fue validando lo que ya pasaba adentro, una profunda vocación por el cuidado de la tierra. De esta forma nació su emprendimiento de botánica llamado Terre, tierra en francés, donde elabora una línea de tinturas madres, agrocosméticos, entre otros.

Así como los cultivos que necesitan sustratos ricos en nutrientes, la vida de María del Carmen fue floreciendo. Con esos recursos a disposición, empezó a unir fuerzas para darle mayor impulso a la huerta comunitaria Estación Rosario Oeste.

El grupo de trabajo del que ella forma parte, presentó hace poco un proyecto para que la huerta se constituya como un punto de venta, ya hasta el momento sólo sirve para autoabastecimiento y donaciones para comedores y ollas populares.

Fueron muchos años de cuidados y trabajo constante. La huerta pasó por todos los ciclos y aún se pueden encontrarse vestigios de vidrios del antiguo basural. “Al principio no teníamos ni siquiera agua. Yo me tomé esto como un desafío personal y se transformó en una acción cultural, colectiva. Hemos logrado sentido de pertenencia. Creo que los cambios llevan su proceso, se hace una construcción y en este caso sirve para mejorar la integración y calidad de vida”, explicó María del Carmen. Yagregó que involucrarse en este proyecto la ayudó, incluso, a cambiar su estilo de vida: “Yo antes era muy estructurada pero el trabajo de la tierra me cambió hasta el humor”.

El pulso del suelo vibra al compás del barrio, vive y respira su fotosíntesis. La transformación de basural a huerta, hizo palpable la posibilidad de que se puede ser agente de cambio

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *