Los venezolanos se han convertido en los “conejillos de india” de Rusia

La vacuna rusa – Sputnik V – han no supero la fase 3 con éxito, pero ya se produce y se envía para inyectarse en humanos.

La primer semana de septiembre del corriente año, Venezuela firmó documentos confidenciales que dieron como resultado el cierre de un acuerdo para iniciar pruebas en pacientes venezolanos con las vacunas anunciadas por Rusia, China y Cuba contra el Covid-19.

El dictador Nicolás Maduro ha dicho que aspira a producir la vacuna rusa en el país, de este modo, decidió unilateralmente convertir a los venezolanos en conejillos de indias. La Organización Mundial de la Salud – OMS – advirtió reiteradamente que una vacuna “candidata” requiere de una revisión regular de los datos de seguridad y superar con éxito 3 etapas, la vacuna rusa no cumple con estos requisitos.

A pesar de las negativas por parte de la OMS, el Kremlin insistió con el éxito de las pruebas y continúo produciendo a gran escala la vacuna. Ante esto, países como AlemaniaEstados UnidosReino UnidoEspaña Francia pusieron en duda la seguridad de la vacuna de Putin. Mucho más cuando se filtró un documento del propio gobierno ruso en el que se admitía que las dosis no debían suministrarse a dos grupos etarios claves de la pandemia: mayores de 60 años y los menores de 18.

Desde el día de ayer, Rusia comenzó a exportar la vacuna Sputnik V. Este martes, el Centro de Epidemiología y Microbiología Nicolás Gamaleya de Rusia envió una partida de vacunas a Bielorrusia para ensayos clínicos, convirtiéndose la primera entrega de este tipo en el extranjero.

“Le voy a proponer a la vicepresidenta – Delcy Rodríguez – que hable con el Consejo Nacional Electoral para ver si es posible poner la vacuna rusa a los 14.400 candidatos que se han inscrito para las elecciones del 6 de diciembre”.

No obstante, Rusia realizó un segundo envió al extranjero, esta vez le toco a Venezuela. En el día de ayer, el país latinoamericano recibió un primer lote con 2.000 dosis de la vacuna rusa, que supuestamente, serán inyectadas en voluntarios. Desde Data24 pudimos confirmar que muchas de esas dosis serán destinadas a “voluntarios” presos en el Helicoide, un lugar donde los derechos humanos no existen.

La crisis sanitaria en Venezuela está instalada desde hace más de 10 años. A la falta de agua, luz, combustible, medicamentos, infraestructura correcta de los hospitales públicos, inseguridad, justicia independiente inexistente. Ahora, se le suma las dudas sobre las cifras que el régimen ofrece respecto a los contagios y muertes causadas por el Covid-19. De acuerdo con el conteo del Centro de Recursos de Coronavirus de la Universidad John Hopkis basado en la información aportada por el régimen de Maduro, la cifra de contagios se ubica en los 76.029 mientras que los fallecidos no superan los 650 casos – hasta el viernes en la tarde -. Lo extraño es que – oficialmente – han desaparecido los casos de muertes por inseguridad, gripe, sarampión, cáncer, ataques cardiacos y demás.

A comienzos del mes pasado, en un acto en Caracas el presidente ilegitimo Maduro anunció una idea en la que estuvo pensando durante días y que encendió la alarma de varios presidentes democráticos del mundo, de la oposición venezolana y de los millones de venezolanos libres y opositores que aún viven en el país.

El secretismo con el cual Rusia se ha manejado con la investigación, pruebas, testeos y producción de su vacuna es alarmante, que el Palacio de Miraflores haya decidido utilizarla en sus ciudadanos es peligroso. La combinación del accionar y secretismo con el que ambos países se manejan merece, como mínimo, la atención de todo el mundo. Este accionar puede poner en peligro a toda la región. Una vez más, Nicolás Maduro ha demostrado que entrega a su país a los intereses ajenos de los venezolanos.