Muere en Salta otro niño wichi por desnutrición

Llegó al hospital en situación desesperante y expiró en la madrugada.Tenía un año y seis meses y era de la comunidad La Curvita

Lihuel Osias Ailan no resistió una infección que le arrebató su corta vida de un año y seis meses, a las 3.20 de ayer. Y aulló de nuevo el Chaco su miseria, su histórico olvido, la indiferencia lacerante, que ni todo el esfuerzo que hacen ahora desde la Provincia, la Nación, el mundo y las ONG alcanza para remediar. Sin embargo, es loable que no bajen los brazos en la misión para cambiar la realidad de las comunidades indígenas más pobres del norte salteño; que atiendan la batalla del hambre que se libra en el monte, y la guerra biológica desatada en el mundo. A propósito, de eso no supo nada Lihuel ni sus padres ni su comunidad de La Curvita, donde las noticias del coronavirus no llegan todavía. Ahí siguen pendientes del agua que vendrá y del bocado que llenará la panza.

Estas noticias tristes habían tomado un recreo de cuatro semanas, pero no pudo durar más tiempo. Las autoridades sanitarias de la Provincia informaron que el niño wichi falleció en la madrugada de ayer en el hospital de Santa Victoria Este, donde recibió atención de emergencia, pero no fue posible salvarle la vida. Los padres del niño llegaron al hospital desde La Curvita, donde viven, alrededor de la 1 con el niño muy descompensado y, pese a los esfuerzos que realizaron los médicos, murió a las 3.20.

Las causas de muerte: “sepsis deshidratación”, de acuerdo al certificado de defunción. Consultado el secretario de Servicios de Salud, Antonio de los Ríos, sobre esta nueva pérdida, dijo que el último control nutricional y sanitario que se le hizo al niño fue el 12 de marzo y que, si bien tenía bajo peso, estaba controlado y no presentaba riesgo de vida.

“Murió en la madrugada, llegó en grave estado al hospital de Santa Victoria, se lo reanimó de un paro cardiorrespiratorio, tuvo una sepsis que es una infección generalizada. El niño estaba controlado por los agentes sanitarios, el 12 de marzo fue el último control nutricional, tenía bajo peso, pero no estaba en riesgo de vida, sino lo hubiesen internado”, dijo el médico y funcionario provincial Antonio de los Ríos.

Estas noticias nos afectan a todos, nos duelen, tenemos que buscar la forma de que los niños no mueran.

Agregó: “A los chicos en riesgo los tenemos identificados y reciben tratamiento personalizado e intensivo, trabajamos nosotros, la Nación, Naciones Unidas, y hay fundaciones trabajando en la zona y lo mismo pasa esto, es muy doloroso para todos; el esfuerzo que hacemos para preservar las vidas y que mejoren su calidad de vida las comunidades es enorme, no tenemos palabras, es tristísimo”.

Recordamos a los muertos en contexto de emergencia que se conocieron en lo que va del año: la mamá wichi Mariela Rivera, de 36 años, quien pereció en enero dando a luz su decimosegundo hijo. Ella dejó a 9 huérfanos en el paraje Santa María. También las breves vidas de los niños wichis Lucas Darío Basualdo, Pablo Herrera, Noelia Sánchez, Luis Alberto Álvarez, el niño de Misión El Quebrachal que murió en su cama; Lautaro, el bebé de El Tráfico que pereció en la ambulancia que lo trasladaba desde Morillo y se rompió camino a Embarcación. En febrero fueron informadas las muertes de Maira Yanet Torres, de 5 años, de la comunidad wichi del paraje San Luis, quien expiró en los brazos de la ministra Medrano, mientras le practicaba RCP en Santa Victoria Este; y la octava víctima es Zoe Torres, de 1 año y 11 meses, quien sufría una infección respiratoria, agravada por desnutrición. Era de Santa María. La pequeña Normita Delgado y ahora Lihuel..