Bandana celebró 25 años en Rosario: La banda sonora de una generación

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 Pop, euforia y nostalgia. Un esperado reencuentro entre las cuatro popstars y los miles de rosarinos que agotaron L2 Arena. Casi una hora y media a puro hit con la promesa de un pronto regreso.

  Las bodas de plata con el pop no se cumplen todos los años. Una excusa más que válida para el show business a la hora de concitar las luces con sagacidad en un aniversario o un regreso. 25 años ‘no es nada’, pero tampoco es poco. Por más que éste retorno tan esperado demandó un esmero más arduo que el de hace diez años para alcanzar el suceso esperado, aún así Lourdes, Lissa, Virginia y Valeria, se aventuraron y pusieron en cuerpo, la mente y la voz a la hora de autogestionar la celebración que toda una generación merece, entregando tanto su talento como su vulnerabilidad. Sin Ivonne, intransigente ante reiteradas invitaciones, y sin encontrarse bajo el ala de Gustavo Yankelevich, histórico productor, el desafío y la complejidad fueron aún más asfixiantes. Controversias, polémica y desencuentros mediante, nada logró aplacar las melodías inoxidables que sobrevuelan el soundtrack de una época dorada para los jóvenes del 2000. Niños felices que bordeaban los treinta colmaron La Segunda Seguros Arena, abrazando y homenajeando el reencuentro con su niñez al menos por una hora y media. Con la emotividad latente, la euforia desatada y la garganta desgarrada. No cantaron cada tema, los gritaron.

  Se nota que transcurrió un cuarto de siglo desde que Bandana llegó para dejar una huella indeleble en la cultura argentina, por mayor nivel de detracción que se desate. El paso del tiempo, inexorable, veloz y virulento, no logra mitigar la esencia de las melodías que aún resuenan en los corazones de quienes ocuparon cada butaca del Arena. Pelucas coloridas haciendo gala a la portada del disco ‘Noche’ o los inconfundibles pañuelos de colores en la cabeza, cada uno de los fans con su bandana y los brazos en alto celebraron cada tema conectados al unísono, y con la conciencia de volver a reproducir un fragmento del film de su propia existencia suspendida por un rato en aquel momento en que eran felices sin saberlo. Desde el minuto cero del despegue a un suceso sin precedentes ellas mismas afirmaron que la ‘Bandana’ se desprende de la simbología pirata que representa la lucha, nunca mejor dicho. Las cuatro son mujeres resilientes, a su modo y en diferente medida, que luciendo sus cicatrices brillaron sobre el escenario. A las 21:27 horas las luces se fueron apagando paulatinamente provocando una ovación desmedida.

  Lissa, Lourdes, Virginia y Valeria ingresaron por el costado izquierdo del escenario,  posando con un sutil movimiento de caderas al ritmo de “Lady Marmalade”, una de las primeras canciones que interpretaron juntas en el reality Popstars. El comienzo fue desacertado, feble y fuera de contexto. Es una contradicción natural que el primer grupo pop de Argentina comience un show aniversario con un tema en inglés. Un retorno tan ansiado merece un inicio explosivo, que podría haber ocurrido con “Maldita noche”, su primer hit, con licencia a la previsibilidad. Rehuir del estándar no siempre produce buenos resultados. De todas formas, las voces se amalgaman de un modo impecable y estridente haciendo gala de su presencia escénica, magnética e inconfundible. “Maldita noche” fue desde el inicio una de las más coreadas de la noche. De punta en blanco, con camisa y corbata en código Old School, Bandana devoró el escenario.

 “Sigo dando vueltas” continuó con un show efervescente y afín a lo que el público quería encontrar. “Los rosarinos han causado un efecto en Bandana que es inexplicable”, afirmó Lourdes desde el comienzo, la voz más potente, versátil e ingeniosa de las cuatro. Lo errático y alguna desprolijidad venturosa, son convertidas en arte. Lourdes es rock and roll, al igual que Lissa, dos artistas de sangre caliente. Ésta última es quien lleva las riendas del grupo y quien se destaca con aplomo en varias facetas, desde los agudos que solo Ivonne Guzmán interpretaba hasta un exigido momento de baile con Virginia Da Cunha al final de “Qué pasa con vos”. La blonda es la única que se mantiene igual que en los dosmiles, tanto en lo vocal como en el capital estético que la convierte en nuestra Emma Bunton. Valeria Gastaldi prolifera el encanto de su voz aportando también un charm inconfundible en cada trazo escénico. La ferocidad de “Doce horas” dio paso a los ritmos latinos con un guiño a Let’s Get Loud de Jennifer Lopez, desembocando en la satírica “Mio” que acaparó el escenario dando paso a la infaltable “Cómo puede ser”.

La emotividad retrospectiva sirvió de interludio en un clip que relató la génesis de Bandana, desde Popstars hasta su primer regreso. Con un halo sombrío y una sutil crítica a la industria musical, la inmensa pantalla se ilustró con el video animado de una lúgubre fábrica creadora de muñecas que personificaban a las cuatro. De total black el cuero tomó protagonismo en un bloque signado por temas como “Voy a buscar” y “Qué pasa con vos”. Una coordinada coreografía con sillas se lució en “Sigo aquí”, interpretada junto al rosarino internacional Emma Arias, quien se apoderó de la escena con una interpretación explosiva que dejó al público perplejo. “A los demonios les gustan las ofrendas”, precedió Lissa antes del primer acorde de “Un demonio” en un escenario teñido de rojo. Los cinco ávidos músicos acompañaron luciendo su proeza al unísono de las coreografías originales de cada tema. Las baladas se hicieron esperar e irrumpieron para arrancar más de una lágrima, incluidas las de Lourdes. “Bajo la lluvia” seguida por en clave íntima por “Si mi corazón se pierde”, “Y así fue” y “Necesito tu amor”, permitió apreciar aún más la capacidad vocal de cada una de las artistas. Luego, Valeria, Lourdes y Lissa, se tomaron su tiempo para interpretar “No”, una visceral balada creada por el compositor Fernando López Rossi.

El final del show comenzó a palpitarse en clave electrónica, transformando L2 Arena en una pista rave por unos minutos. Virginia Da Cunha, de look sport en rosa satinado invitó al escenario a su novio, un joven DJ veinte años menor para darse el lujo de interpretar “Scorpion”, tema de inglés de su autoría. El set electro fue mutando hacia el remix de la inoxidable “Guapas”. En clave sport colorida hicieron vibrar al público rosarino en uno de los mementos cumbre el show. Con “Ojo de loca”, grabada recientemente con Emanero, inauguraron su nueva etapa que trae consigo la gabración de un nuevo álbum. “Llega la noche” marcó el final en una auténtica celebración signada por las misma emoción desmedida que en el minuto cero. Una de las más ansiadas y atesoradas por los fans fue “Hasta el día de hoy”, también cantada a los gritos, cerrando por lo alto con “Muero de amor por ti”. Bandana se despidió de la ciudad con sentida gratitud, solidificada en la firme promesa de regresar en poco tiempo. “Al volver atrás pudo ser otro el final”, cantaban en el último tema del último álbum que grabaron las cinco juntas. Afortunadamente en final fue otro con el inicio de una nueva etapa.

Lucas Rivero