Caso Skanska: 22 años después se conocerá la setencia del escándalo de coimas que sacudió al primer gobierno kirchnerista

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El denominado Caso Skanska marcó un antes y un después en la historia judicial argentina al convertirse en el primer gran escándalo de corrupción que salió a la luz durante el primer mandato de Néstor Kirchner. La investigación se centró en un presunto esquema de pago de coimas, sobreprecios y direccionamiento de licitaciones para la ampliación de los gasoductos Norte y Sur, adjudicadas en 2004

De acuerdo con la causa judicial, la constructora sueca Skanska habría pagado sobornos para asegurarse la adjudicación de las obras, además de implementar un sistema de facturación apócrifa para ocultar los pagos ilegales.

La maniobra, según la investigación, se realizó mediante más de veinte empresas fantasma que emitían facturas por servicios inexistentes, permitiendo justificar la salida de fondos destinados al pago de coimas a funcionarios públicos.

La grabación que destapó el escándalo

Uno de los elementos centrales de la causa fue una grabación realizada dentro de la propia empresa. En esa conversación, el entonces ejecutivo de Skanska, Javier Azcárate, reconocía ante el exsíndico Claudio Corizzo el pago de sobornos para obtener la adjudicación de las obras.

A partir de esa prueba, la investigación avanzó sobre la responsabilidad tanto de directivos de la compañía como de exfuncionarios públicos que participaron del proceso licitatorio.

La acusación de la Justicia

Al elevar la causa a juicio oral en 2019, el juez federal Sebastián Casanello sostuvo que Skanska acordó con otras empresas elevar artificialmente los costos presentados durante el concurso privado para la adjudicación de las obras, maniobra que, según la resolución, fue consentida por funcionarios que intervinieron en el proceso.

El magistrado también señaló que la empresa montó un esquema destinado a darle apariencia legal a los pagos irregulares mediante la utilización de documentación falsa, registrando como gastos del proyecto operaciones comerciales que nunca existieron.

En su resolución, Casanello advirtió que estas maniobras habrían provocado un millonario perjuicio para el Estado, ya que los sobornos representaron un beneficio económico ilegal para funcionarios públicos y, al mismo tiempo, implicaron el desvío de fondos públicos sin respaldo legal.

El Caso Skanska quedó registrado como uno de los antecedentes más relevantes en materia de corrupción vinculada a la obra pública y abrió el camino a otras investigaciones que, con el paso de los años, profundizaron el debate sobre la transparencia en las contrataciones del Estado.