El modelo que Monteverde y Giuliano promocionan: en CDMX se pierden 184 horas al año por el tránsito

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Los dirigentes difundieron su viaje a México como una experiencia para estudiar alternativas de movilidad para Rosario. Sin embargo, la capital mexicana encabeza los índices de congestión y arrastra graves problemas de inseguridad, saturación y falta de conectividad

Juan Monteverde y Diego Giuliano promocionaron intensamente en redes sociales su viaje a la Ciudad de México para analizar un sistema de transporte que pretenden tomar como referencia para Rosario. Sin embargo, los indicadores de la capital mexicana muestran una realidad bastante menos alentadora.

De acuerdo con el Traffic Index 2025 de TomTom, la Ciudad de México presenta un nivel promedio de congestión del 75,9%. Quienes circulan durante las horas pico pierden alrededor de 184 horas anuales atrapados en el tránsito: el equivalente a siete días y 16 horas.

Recorrer apenas diez kilómetros demanda un promedio de 41 minutos y 40 segundos durante la hora pico de la mañana. Por la tarde, ese mismo trayecto puede extenderse hasta los 47 minutos, con una velocidad promedio de apenas 12,7 kilómetros por hora.

Inseguridad, saturación y fallas en el servicio

Pese a contar con Metro, Metrobús, Ecobici y otros servicios públicos, una parte importante de los habitantes continúa eligiendo el automóvil particular. Entre las principales razones aparecen la inseguridad, los tiempos excesivos de traslado, la falta de cobertura en la periferia y los problemas de mantenimiento y confiabilidad.

El temor a los robos en colectivos, microbuses y “combis”, sumado al acoso que sufren muchas mujeres, lleva a que numerosos ciudadanos consideren al automóvil como un espacio de mayor protección personal.

A esta situación se agrega la enorme desigualdad entre el centro de la Ciudad de México y la periferia de la Zona Metropolitana del Valle de México. Mientras las áreas centrales cuentan con una amplia variedad de opciones, millones de trabajadores que viven en el Estado de México deben combinar varios transportes, afrontar largas esperas y realizar costosos transbordos para llegar a sus lugares de trabajo.

La Encuesta de Origen-Destino del INEGI expone la magnitud y complejidad de los desplazamientos cotidianos dentro de una de las áreas metropolitanas más pobladas del planeta.

Un sistema que también muestra deterioro

El Metro, presentado por Monteverde y Giuliano como uno de los ejemplos a estudiar, también atraviesa dificultades vinculadas con el mantenimiento de su infraestructura, interrupciones, fallas mecánicas y saturación de estaciones y andenes.

Para muchos pasajeros, utilizar el transporte público implica sumar caminatas, esperas y conexiones. En cambio, aunque el automóvil también quede atrapado en los embotellamientos, ofrece un traslado directo, mayor comodidad y una sensación de control y seguridad.

El transporte público superficial tampoco escapa al caos: salvo los servicios con carriles exclusivos, colectivos y microbuses quedan atrapados en la misma congestión que los vehículos particulares.

¿Es el modelo adecuado para Rosario?

La experiencia internacional puede aportar ideas y herramientas para mejorar la movilidad. Sin embargo, resulta llamativo que Monteverde y Giuliano presenten a la Ciudad de México como un modelo a trasladar a Rosario sin detenerse públicamente en sus graves problemas estructurales.

Antes de promocionar soluciones importadas, el debate debería explicar cuáles de esas políticas son verdaderamente aplicables a la escala urbana, económica y demográfica de Rosario.

La pregunta resulta inevitable: ¿por qué elegir como referencia a una ciudad en la que sus habitantes pierden 184 horas al año atrapados en el tránsito?