El municipio restituyó la icónica placa identitaria de La Favorita

La insignia de mármol y bronce fue restaurada por el Museo de la Ciudad, que la tiene bajo su resguardo desde 1998, y volverá a lucirse en la tradicional esquina de Córdoba y Sarmiento

A través de un trabajo realizado por el Museo de la Ciudad Ciudad Wladimir Mikielievich, la Municipalidad de Rosario restauró la icónica placa identitaria del edificio La Favorita y la cedió temporalmente a los responsables del nuevo proyecto que se lleva adelante en la emblemática esquina de Sarmiento y Córdoba, para que pueda lucirse nuevamente en su ubicación originaMUSEl.

Este ícono de mármol y bronce, de forma oval, fue donado el 9 de junio de 1998 por Alfonso García al Museo de la Ciudad. La placa ocupaba el centro del hall de ingreso de la tienda y fue retirada con la llegada de la empresa internacional Falabella. Con la salida de esta firma del país y la nueva puesta en valor del edificio, uno de los objetivos fue restituir esta marca para reivindicar la integralidad del mismo.

“Tuvimos la oportunidad ya hace un tiempito, en lo que fue la muestra Ciudad Candia, de ponerla en valor, de actualizarla y de darla a conocer, porque era una placa que había ingresado en el ’98 pero no se había expuesto nunca en el museo”, explicó el director del Museo de la Ciudad, Nicolás Charles.

Y mencionó que a partir de la reapertura de La Favorita, que se dará oficialmente el próximo 19 de mayo, “surgió un ida y vuelta muy bueno entre la familia y el museo” y allí se pensó en la posibilidad de una restitución histórica. “Nos entusiasmó la idea de pensar que algo que se patrimonializó en el museo ahora pueda volver a ser un patrimonio de uso y que lo puedan disfrutar todos los rosarinos y las rosarinas, en la esquina más famosa de nuestra ciudad”, señaló.

El funcionario destacó además el trabajo del equipo de restauración del Museo. “Restaurar un mármol que se patrimonializó y que ahora va a estar en el mismo lugar, y que va a ser un lugar de tránsito, es un desafío muy innovador”, afirmó.

En ese sentido, indicó que “seguramente no haya muchos antecedentes, sobre todo en esta idea de restitución”, y agregó: “Los museos solemos quedarnos con el patrimonio y exhibirlo en nuestra sala y acá lo que estamos haciendo es volverlo a su uso legítimo, a sus legítimos dueños y también a la ciudad, porque este mármol de La Favorita es un patrimonio de todos”.

Desde la familia García también valoraron el trabajo realizado para que la pieza pueda ser colocada en su sitio de origen. “Nosotros estamos muy contentos de que el óvalo vuelva a su sitio y muy agradecidos con el museo por la seriedad con la que se trabajó durante todo el proceso de restauración, pero sobre todo como rosarinos por poder disfrutar de la política del museo, que consiste en poner las piezas de su acervo a la vista de todos”, destacó Manen García, hija del último vicepresidente de La Favorita y bisnieta de uno de los fundadores.

El óvalo con la inscripción Tienda La Favorita fue el logo clásico de la tienda, que la representó durante décadas, hasta principios de los años 70. Como para muchas rosarinas y rosarinos, para Manen también despierta cierta nostalgia y trae recuerdos imborrables. “Uno se encontraba con sus amigos en la ochava, con lo cual el óvalo era omnipresente. Resaltaba ahí el bronce pulido sobre el piso de mármol”, recordó.

El traslado de la placa desde el Museo hacia el edificio próximo a reinaugurarse se dio en la tarde de este jueves. Cabe destacar que fue cedida en comodato por cuatro años con posibilidad de renovación, pero continúa siendo patrimonio del museo.

Una restauración especial

 

Desde el momento en que la placa comenzó a formar parte de la colección del museo, fue utilizada en el año 2021 para la muestra Ciudad Candia, ocasión en la que se le realizó un trabajo de preservación estético para ser exhibida.

En consonancia con la necesidad planteada de devolverla a su lugar y su funcionalidad de origen, la pieza fue retrabajada en un proceso de restauración integral para consolidar su estado. La tarea estuvo a cargo de Annabella Gentile y Evangelina Laroulle, encargadas del área de Restauración y Conservación del Museo de la Ciudad.

“Cuando se retiró de su emplazamiento original, la placa sufrió muchos daños, sobre todo quebraduras, microfisuras; tenía material adherido de la construcción. Todo eso hubo que retirar, limpiar y volver a armar”, detalló Gentile.

El trabajo demandó una minuciosa labor de reconstrucción y consolidación de la placa. “Faltaban todos los contornos, entonces estaba muy débil. Se restituyó la parte faltante de mármol, que era una porción bastante grande del óvalo, y después una reintegración cromática de toda la placa. Todo esto va a hacer que la placa pueda ser transitada, porque no es lo mismo una restauración para salón que una restauración para volver a su función original”, expresó la restauradora.

En este proceso, junto con materiales de archivo fotográfico que se utilizaron de guía, se hizo una limpieza química, mecánica y manual para remover la suciedad, el óxido y los restos de materiales de construcción que se encontraban incrustados en ella. Esta limpieza fue desde los tornillos, la pintura, el mármol y el bronce, hasta lograr la consolidación y relleno las grietas, poder modelar el material faltante y realizar una reintegración cromática general de la placa.

La colocación de la insignia en el ingreso al edificio de la ochava de Córdoba y Sarmiento también deberá realizarse con un cuidado especial, para que quede bien emplazada y evitar futuros