El Zar, Gauchito Club y Koino Yokan asombraron a Rosario durante las Noches del Lunario

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 Más de cuatro horas de música en vivo ante miles de rosarinos conectados en el goce pleno de bandas referentes de ésta generación, que lograron una de las noches más memorables de éste ciclo que continúa

Por Lucas Rivero

  Las Noches del Lunario siguen dejando huella en la cultura de la ciudad. Cada fecha que propone el ambicioso line up se vuelve antológica. El espectáculo comienza varios metros antes de llegar al estadio, donde puede dilucidarse a simple vista toda la parafernalia espacial de la estética distintiva de la experiencia. Las inmensas esferas luminosas emulando planetas aunadas con un astronauta inflable de enormes proporciones, son un bálsamo permanente para la tentación instagrameable. Lo mismo se replica camino al escenario con una hamaca de neón y diferentes fondos para que nadie quede sin su souvenir fotográfico. Un público sub 35 hizo propio el Bioceres Arena desde temprano hasta pasadas las dos de la madrugada. En un clima de celebración y comunión, con abanicos por lo alto paliando el calor humano en una sofocante noche de febrero, con las filas superpobladas pero ágiles en los foodtracks y barras de bebidas, la adrenalina anticipada de quienes se apropincuaron a mayor proximidad posible al escenario para sentirse aún más cerca de sus artistas, todo es parte del juego en una nave que despega hacia un destino incierto y con un extenso recorrido por delante.

 Gauchito Club, Koino Yokán y El Zar regalando un versión exquisita de “Charlatán” al unísono, alcanzó el momento más épico sobre el final de la noche. Es ahí donde habita parte de la magia de ésta propuesta que sitúa al público ante lo inusitado y lo irrepetible. En poco más de una  hora de show, cada una de éstas bandas conquistó a su gente sin imposturas, desde su esencia y entregando a sus fans lo que querían ver en un acto de complacencia, sin desmesuras y con la energía bien canalizada. En ese sentido, el show de Gauchito Club fue más arriesgado, ingenioso y aventurero, aunque los frontmans de Él Zar y Koino Yokan  mantuvieron mayor cercanía con su público, hasta el punto de bajar el escenario y atravesar la valla en el pináculo de la arenga. De cualquier modo, los rosarinos que colmaron Bioceres no pararon de cantar desaforadamente ni de bailar cada tema, dejando espacio para el pogo como  para las lágrimas. También para temas nuevos, como en el caso de Koino Yokan que pasadas las 21 horas comenzaron con  “Solo nosotros”, de las más recientes junto con “Todo está pasando ahora”.

 “Lejos de todo”, “Me diste la espalda”, “Para vivir mejor” son algunos de los clásicos del dúo que se escucharon, al igual que “Aunque solo sea una”, las pegadizas “Nada más que vos” y “Lo que hoy quieras”, pasando por el trance de “Lo azul de mi” y la desgarradora balada “La trampa”. Lo más destacable de su show estuvo marcado por los minutos de intimidad en “Todo el día así” evocando su génesis en solitario. Por supuesto el cierre con la acostumbrada “Cada letra que escribo”, donde se vio al cantante saltar del escenario para sumarse al pogo con sus fans, algo fuera de lo habitual y lo predecible. En un break no tan dilatado, un huracán de gritos recibió a El Zar unos veinte minutos antes de la once. Fieles a la presentación de su último álbum comenzaron con “Perdido”, ”La forma de estar solo” y la delicada “No entiendo si es amor”. Luego desataron una incesante ráfaga de hits con los estribillos más contagiosos y fáciles de apropiarse. “Las voces”, “Imprudente”, “Paraíso”, “Parte de mi”, “Bandido” y “Bahía”,  hicieron vibrar al público rosarino alimentados por el entusiasmo y la solidez de la banda. Promediando la noche continuaron las recordadas “Apasionado”, “Tarde o temprano” y “Superstar”. Para culminar un show fugaz y efectivo, las infaltables: “Perdiendo el control”, “El momento perfecto” y “La declaración”.

  Gauchito Club estuvieron a punto de suspender su participación por cuestiones ajenas a la banda. En un contexto de crispamiento social, con paros y movilizaciones en lo extenso del país, alcanzaron a embarcar en el único vuelo desde Mendoza que por fortuna los trajo a la ciudad. El eclipse y los planetas se alinearon para que se pueda contemplar una propuesta indescifrable, sin pretensiones y de alto vuelo. El reggae, la cumbia , el candombe, guiños al soul con brío rockero, todo se conjuga y se fusiona en la galaxia sonora de Gauchito Club. Con la fuerza de los vientos y el escenario en tonos verdes, un extenso preludio instrumental dio paso a “Soy débil Sr”. La sátira y el extrañamiento como estandarte, desde lo lúdico y la sofisticación, con sutiles resonancias a la explosión de “La dicha en movimiento” y a Suéter, los mendocinos cautivaron a su gente desde el primer instante. “El visto”, “La pálida”, “Fantasma”, “Lowcost”, fueron algunos de los puntos más insólitos del viaje.

  Las más coreadas fueron “Mi loca incomodidad”, “Vulnerable” con inicio confuso y “Encendedor”, precedida por una sublime improvisación que incluyó trazos de “11 y 6” y “Sin gamulan”. Haciendo gala a sus raíces mendocinas,  toda la gente bailó al ritmo de “Cuyano”, seguida por las  imprescindibles  “Movimiento astral” y “Onliyu”. Lo suficiente y más para que sus fans culminen una extensa noche signada por el venturoso encuentro entre la música, las emociones y el halo de lo incierto que sobrevuela a todo concierto.

  Aún le quedan muchos artistas más para hacer  brillar las Noches del Lunario. Living Colour, Los Fabulosos Cadillacs, Emmanuel Horvilleur, Massacre, Catupecu Machu, Marilina Bertoldi, Indios y muchos más se presentarán en Rosario. Las entradas para todas las fechas pueden adquirirse por entradaplay.com (6 cuotas sin interés con tarjetas de Banco Macro). También en Amadeus -sólo en efectivo- (Córdoba 1369, Rosario)


FOTOS: @cecicordobaph