Empezaron las Noches del Lunario, con La Delio Valdez y Agarreta Catalina

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La cumbia colombiana y la murga uruguaya llenaron de ritmo el Anfiteatro, logrando que la primera Noche del Lunario sea memorable.

Por Lucas Rivero

 

La nave despegó. Éste ciclo de shows que abarca los géneros más diversos y combina a los artistas produciendo encuentros poco frecuentes, va más allá de la música, creando experiencias que trascienden lo convencional y los canones estándar. El espectáculo comienza desde ingreso al atravesar un inmenso arco que inaugura el recorrido conceptual, con inmensos planetas inflables iluminados y proyecciones psicodélicas en las copas de los árboles. La propuesta escénica futurista cobra más fuerza con los performers de look cromado con luces led que reciben a los que van llegando. Foodtracks, bebidas, activaciones y todo tipo de tentaciones Instagrameables, llevan al núcleo de éste ‘sistema lunar’. El anfiteatro colmado de rosarinos y visitantes de otras provincias en el fin de semana largo del carnaval, disfrutando de manera sana, en un ambiente reticente al disturbio. Las columnas entre el público envueltas en aros de neón y son testigos de un repiqueteo de los tambores que cosquillea la piel, anunciando la llegada de la murga como preludio a una noche plagada de sorpresas.

 Agárrate Catalina puso de pie a todos los rosarinos que ocuparon cada escalinata del Anfiteatro, que celebraron poniendo el foco en cada una de las capturas sociales propuestas por la prestigiosa murga. El baile, el humor, la emoción y la afilada picardía uruguaya, dejaron huella en el comienzo de una jornada extensa y signada por un rítmo incesante. El sonido que identifica a Uruguay expandido por todo Latinoamérica, propagando el mensaje y la denuncia social y de resistencia, con ingenio, acidez, sagacidad, desde una lúcida armonía y una punzante y nada complaciente visión de la realidad que se manifiesta en una amalgama de voces coordinadas con suma maestría. Los nuevos ricos, los ‘pobres aburguesados’, el FMI narrado en clave novelesca. La sociedad (cada vez más) binaria y desigual en una tensión histórica  entre proletarios y burgues, la corrupción y los vericuetos y letra chica de cualquier  revolución. Los “facho progresistas” y los “zurdos chetos”. Paradojas intrincadas en toda brecha. A su vez, pobres contra pobres y ricos contra ricos, se despedazan con diferentes combinaciones en el campo de batalla del sinsentido naturalizado. Lo emotivo y lo visceral también aflora en su momento de tocar las fibras más sensibles, entre una mixtura de colores estridentes y trajes exhubrantes.

 La Delio Valdez se apoderó del escenario cerca de las 23 horas, para dejar a los rosarinos asombrados durante una hora y  treinta y cinco. Más de quince artistas en escena con el vigor de los vientos y la energía desbordante de la banda en su conjunto, hicieron delirar a las miles de personas que los recibieron con ovación.  “Negro querido” y “Entre vos y yo”, dieron comienzo la voz de Manuel Cibrián e Ivonne Guzmán, que ingresó por el lado izquierdo del escenario haciendo volar su capa blanca con unos poco trazos escénicos. Pedrito Gabriel Rodríguez, frontman y maestro de ceremonias, hizo lo propio con “Negra, ron y velas”, “Por Dios que no” y “Dice que no le importa”. La voz de Ivonne se vuelve más potente con los años y su presencia reverencial se resignifica. Así ocurrió en “De un tiempo a ésta parte”, “Adiós amor”, “Piel Morena”, la infaltable “Inocente” y “Que nadie sepa mi sufrir” junto a la percusionista Ximena Gollina que también lució su voz en “Mucho más libre”.

 El legendario Black Menéndez irrumpió con su ramo de rosas de diferentes colores para la inoxidable “Yo te amo”, seguida por la inmortal “Atrévete a mirarme de frente” de Los Wawancó. Desde las escalinatas del Anfiteatro, la gente acompañó a modo reflejo las coreografías que se veían en el escenario en temas como  “Noche de cumbión” y “Corazón cumbiambero”. Los pasos de baile y el coro permanente se notaron desde el primer acorde hasta las últimas como “La cancioncita” y “El campanero”, en compañía de la voz se Gustavo Martínez, histórica percusión de Los Palmeras. Cada Noche del Lunario es antológica, por lo tanto el final estuvo trazado por un momento épico. Agárrate Catalina compartió el escenario con La Delio Valdez, en una sentida comunión que contagió a los rosarinos que vibraron al son de más de treinta artistas en escena. “Farsantes” y “La violencia”, culminaron con el puño en alto y lejos de los predecible, sosteniendo un mensaje contundente y dejando encendida la reflexión.

 Éste viaje espacial recién comienza. Sin Bandera, Living Colour, Los Fabulosos Cadillacs, Emmanuel Horvilleur, El Zar, Florian, Koino Yokan y muchos artistas más se presentarán en la ciudad. Las entradas para todas las fechas pueden adquirirse por entradaplay.com (6 cuotas sin interés con tarjetas de Banco Macro). También en Amadeus -sólo en efectivo- (Córdoba 1369, Rosario)