Las Noches del Lunario explotaron en el Anfiteatro
El Mató a un Policía Motorizado, Marilina Bertoldi e Indios compartieron el escenario en una triada de shows compactos, singulares y de alto vuelo
Por Lucas Rivero
Los planetas parecen alinearse en cada Noche del Lunario, donde cada despegue se torna cada vez más vigoroso. Éste ciclo se está volviendo marca fiel del verano en Rosario, que se consolida como punto turístico e incrementa su caudal de visitas de todo el país gracias, en parte, a éste tipo de propuestas cargadas de innovación y atractivo. El Anfiteatro y el Bioceres Arena en simultáneo, se volvieron puntos de encuentro de algunos de los artistas más icónicos de los últimos tiempos. Mientras que Massacre y Catupecu Machu detonaban el Bioceres, el Parque Urquiza se poblaba desde temprano de los seguidores de éstos músicos que convergen en una puesta audaz y poco complaciente, fieles a sus convicciones y sin pedir permiso. Grupos de amigos, parejas, algunas familias, mucha estética queer y new indie, son parte de la fauna variopinta que protagonizó uno de los capítulos más alternativos y resonantes de ésta temporada de las Noches del Lunario. Planetas inflables, performers con trajes leds y una impronta futurista recibió a los miles de asistentes que hacían su parada técnica para tomar imágenes y compartirlas de modo instantáneo antes de ubicarse en las escalinatas. La velada fue extensa y no azotaba ningún apuro, todo se desarrolló de manera expeditiva y organizada, como en las noches previas.
Indios asumió la difícil tarea de dar el puntapié inicial en una fecha plagada de expectativa. Pasadas las 20 horas, el Anfiteatro ya estaba completando su capacidad cuando comenzó el primer acorde. Con el foco puesto en los recientes temas de ‘Artificio’ desplegaron su impronta como embajadores del indie pop, de la ciudad al mundo. Con guiños a Virus y a Durán Durán, el sonido de Indios es aún más palpable y envolvente en vivo. Joaquín Vitola habitó el escenario, vibrandolo y permitiéndose poseer por cada melodía. Luego de “Fuego contra fuego”, cedió el micrófono para “El sol ya estaba ahí”. Los clásicos paridos hace casi quince años, “Geografía” y “Jullie”, marcaron el final en una noche que prometía y cumplió por demás. El vaivén de la gente que se reacomodaba permitía un necesario break. Con óptima velocidad el staff reorganizó el escenario con precisión y a la medida de la propuesta de cada artista. El siguiente acto fue uno de los más ansiados.
La llegada de Marilina Bertoldi suscita un plus de euforia en un público de por sí fervoroso. Con extravagante look de Barbie Fitness con pesas incluidas, lució una abultada peluca de rulos, maximizada cabellera de Marisa Paredes en ‘Tacones Lejanos. Una estética que juega con el sarcasmo y lo hiperbólico, con un brío Almodóvar llevado a un extremo hardcore. Las visuales se enmarcaban dentro de un halo conceptual que plasmaban el glamour corrompido por la desfachatez. Los tres músicos fueron tomando posiciones durante el prefacio habitual de “No quieren más mi rocanrol”. El resplandor que emulaba salir de una puerta entreabierta en pantalla, la mostraban llegar a contraluz desde el extremo derecho del escenario, con cartera en mano y movimientos quebradizos. “Para quien trabajas” y “Autoestima” fueron las primeras con las que se escuchó a Marilina rugir. “Es poderoso” dio paso a las más gritadas por sus fans: “La cena” y “Pucho”. La cantante se permitió explorar otros movimientos en “Fumar de día” y “La casa de A” y relució aún más su voz con “Enterrarte”.
Tras un conciso interludio que mostraba el reflejo de sus ojos en un espejo roto sostenido con sus uñas rojas tamaño XL, regresó con “De caza”. En el Día de la Visibilidad Lésbica y en vísperas del 8M, Marilina expresó: “Acá estamos más visibles que nunca” precediendo a “El gordo”, cuyo estribillo fue el más gritado de la noche. Bertoldi desató sus alaridos en “O no”, que junto a la inesperada “Cosas dulces marcaron el cierre de un show de poco más de cincuenta minutos, conciso y potente. La artista se desplazó en cámara lenta haciendo mutis por el foro durante el lúgubre epílogo “Monstruos”. Con ovación posterior y oxigenando el escenario, casi media hora después llegó el momento de El Mató a un Policía Motorizado. A las 23 en punto la banda platense aterrizó por primera vez en el Anfiteatro. Un trance estroboscópico de una hora y cuatro, donde los flashes y los rotativos cambios de luces, envolvió a los rosarinos con un sonido arrollador y fuera de lo estándares. Amistad, automóviles, pensamientos intrusivos y aquella cuestión masoca de la mente humana en el transcurrir cotidiano, son parte del leit motiv de varias letras que sensibilizan a su público y los insta a apropiarse de ellas.
“Navidad en los Santos” marcó el inicio en un escenario rojizo, seguida por “El héroe de la navidad”. Los temas más conocidos no tardarían el llegar, agregando un extra de emoción en “La noche eterna” y la emotiva “Más o menos bien”. Tampoco los más recientes como “Diamante roto” y algún lado B como “Chica rutera”. Celebrando su primera vez en el mítico recinto del Parque Urquiza, Santiago Motorizado recordó la primera vez que se presentaron en Rosario hace unos veinte años. Es así que dedicó el mega hit “El tesoro”, “a todos lo que estuvieron aquella vez en Casa Encantada”. Luego de “Sábado”, la pantalla se tiñó de naranja mostrando la tapa de ‘Súper Terror’ en estridente contraste con el escenario a tonos verdes durante “Medalla de oro”. La potencia musical de El Mató siguió resonando con “Amigo piedra” y la conmovedora “Yoni B”, que desató un pogo sutil e importunado por las escalinatas.
Durante “Día de los muertos” el público alzó las manos en afán de invocación y plegaria. Haciendo gala a ‘La Síntesis O’Konnor’ a luz (cada vez más) tenue, el cantante reiteraba “¿Por qué tuviste que decir eso?” en “Excalibur”, conectada con “El mundo extraño”, una de las más celebradas del show junto con “Ahora imagino cosas” y “Chica de oro”, donde el público le exclamaba ‘’Jenny’ en un estribillo de natural magnetismo. “Mi próximo movimiento”, arrancó los últimos saltos y brotes de emoción de sus fans a los que les prometió volver en poco tiempo, y marcando el punto cúlmine de su show y de otra noche memorable.
FOTOS: @cecicordobaph





