Para “acabar con el mal” ahogó a sus dos hijas en la bañera y la justicia la declaró no culpable por demencia

Las niñas tenían 1 y 3 años. El caso causó conmoción por el trasfondo psiquiátrico que llevó a los jueces a eximirla de responsabilidad penal
Naomi Elkins, una residente de Lakewood, en el estado de Nueva Jersey, fue declarada no culpable por razón de demencia por el asesinato de sus dos hijas, de 1 y 3 años, a quienes ahogó en la bañera de su casa el 25 de junio de 2023. El caso, que ha generado atención nacional por sus componentes religiosos y psiquiátricos, concluyó esta semana con el fallo del juez Guy P. Ryan, quien determinó que la mujer actuó en un estado psicótico en el momento de los hechos.
Según los testimonios y la evidencia presentados ante la Corte Superior del condado, Elkins admitió haber cometido los homicidios por “motivos religiosos”. Durante el juicio, la defensa argumentó que la mujer padecía un trastorno mental grave y que no comprendía la naturaleza de sus actos. Las niñas fueron encontradas sin vida por equipos de emergencia que respondieron a un reporte de paro cardíaco en la vivienda familiar.
En el lugar, los paramédicos intentaron reanimar a las menores, pero ambas fueron declaradas muertas en la escena. Una de ellas presentaba además una herida de arma blanca en el pecho, según informó la fiscalía local. La madre confesó el crimen a la policía el mismo día, y más tarde escribió una carta con contenidos religiosos que fue presentada como evidencia por la defensa.
“Ella pensaba que estaba destruyendo el mal”: el testimonio del psicólogo forense
Durante el proceso judicial, el psicólogo forense Gianni Pirelli explicó ante el tribunal que Elkins estaba en un estado psicótico cuando cometió los asesinatos. Según su evaluación, la mujer creía que al matar a sus hijas estaba librando al mundo del mal. “Ella pensaba que si destruía a sus hijas, estaría destruyendo todo el mal del mundo”, testificó, según citó Asbury Park Press.
Pirelli detalló que Elkins mostraba una actitud “ausente” después del crimen y que sus declaraciones estaban plagadas de ideas religiosas delirantes. En su testimonio, el especialista indicó que Elkins se refería a sí misma como una figura mesiánica y expresaba una visión alterada de su rol como madre, impulsada por interpretaciones distorsionadas de la religión.
La defensa presentó también una carta escrita por Elkins tras su detención, que fue leída por Pirelli en el tribunal. En ella, la mujer se dirigía aparentemente a Dios, escribiendo frases como: “Eres malvado. Merezco la muerte y la destrucción. No sé qué era. Amaba a mis hijas, pero te amaba más”, según informó NBC News. El contenido de esta carta fue interpretado como evidencia del delirio religioso que motivó sus actos.
Un fallo que reconoce el trastorno mental, pero mantiene la responsabilidad de los actos
Aunque el juez Guy P. Ryan concluyó que Elkins era responsable material de las muertes de sus hijas, el tribunal aceptó la tesis de la defensa respecto a su estado mental. El fallo emitido el pasado martes la declaró no culpable por razón de demencia, una figura legal que implica que el acusado no tenía la capacidad de entender la naturaleza de sus actos o de distinguir entre el bien y el mal en el momento en que ocurrieron los hechos.
Como resultado de esta decisión, Ryan ordenó que Elkins sea internada en un hospital psiquiátrico estatal por un período equivalente a dos cadenas perpetuas. En el estado de Nueva Jersey, cada cadena perpetua equivale a 75 años, por lo que la mujer deberá cumplir un total de 150 años bajo custodia institucional. Durante este tiempo, será evaluada periódicamente por orden judicial.
El juez leyó en voz alta otro fragmento de la carta de Elkins durante la audiencia: “Me puse a mí por encima de mis hijas. ¿Cómo puede hacer eso una madre judía? ¿Cómo? ¿Cómo es posible?”, detalló NBC News. Estas palabras fueron interpretadas como una expresión de culpa y confusión en medio de su trastorno mental.
Un historial de enfermedad mental y el seguimiento judicial de por vida
El abogado defensor de Elkins, Mitchell Ansell, confirmó ante los medios que su clienta tiene un historial documentado de enfermedad mental, de acuerdo con NBC Philadelphia. No se especificaron públicamente los diagnósticos clínicos, pero el testimonio del psicólogo y las pruebas presentadas durante el juicio reflejan una condición psicótica severa.
Ansell también explicó que Elkins no podrá ser liberada a menos que una evaluación médica determine que ya no representa un peligro para ella misma ni para otras personas. Esta evaluación deberá ser presentada ante el tribunal, y su liberación, en caso de ser considerada, dependerá de una audiencia judicial formal. Hasta entonces, permanecerá internada en un hospital psiquiátrico estatal.
Internación indefinida, vigilancia judicial y silencio institucional tras un caso que sacudió a Lakewood
De acuerdo con el sistema legal de Nueva Jersey, los acusados declarados no culpables por razón de demencia no son enviados a prisión, pero pueden pasar el resto de su vida en una institución médica si las autoridades determinan que su estado representa un riesgo persistente. En el caso de Elkins, el juez Ryan estableció un compromiso por dos períodos vitalicios consecutivos, lo que implica una vigilancia legal continua.
Según NBC Philadelphia, este caso ha sido seguido de cerca por las autoridades sanitarias y judiciales del estado, en parte por el grado de violencia involucrado y por el componente religioso del delirio. Las agencias de protección infantil no han emitido comentarios públicos sobre el historial de Elkins o si existían reportes previos de riesgo en el hogar.
La comunidad de Lakewood, donde ocurrieron los hechos, no ha ofrecido declaraciones oficiales tras el fallo, pero las autoridades locales han reiterado su compromiso con la salud mental como componente clave en la prevención de tragedias de esta magnitud.