¿Qué pasará con el chico detenido por matar a Joaquín?: los tres escenarios que evalúa la Justicia

El adolescente de 13 años confesó el crimen ante la Justicia, pero su edad lo hace inimputable. La realizarán estudios de diagnóstico, psicosociales y ambientales y luego tomarán una decisión

Leandro, el adolescente de 13 años que confesó el crimen de Joaquín Sperani, continúa detenido en un centro de menores de Córdoba capital. Mientras, se define qué pasará con su situación judicial y qué debe hacer una vez que recupere la libertad.

Lo único claro en el caso que conmociona a la ciudad cordobesa de Laboulaye es que el presunto autor del asesinato saldrá en libertad porque tiene 13 años y está por debajo de la edad de imputabilidad. Por lo tanto, no puede ser juzgado ni le pueden imponer una pena por el delito.

Lo cierto es que el adolescente continúa detenido porque la Justicia está investigando la relación con sus padres. Según explicó la periodista Lorena Macie de TNen este tipo de casos los investigadores deben confirmar si la familia está apta para contener al sospechoso y a sus hermanos.

Por estas horas le harán estudios de diagnóstico, psicosociales y ambientales a Leandro, para saber si estaba en pleno conocimiento de sus actos o si efectivamente padece algún trastorno que haya causado semejante comportamiento.

En los próximos días deben declarar tanto los padres de la víctima, Mariela Flores y Martín Sperani, como las autoridades del colegio. La mamá de Joaquín apuntó contra la escuela por no haber visto ciertos comportamientos dentro del establecimiento.

Puntualmente, Mariela denunció que su hijo sufría bullying en el colegio -algo que la directora negó en una breve rueda de prensa que dio el lunes por la noche- y acusó a las autoridades de no haber notado que Joaquín no había vuelto a la escuela, pese a que su bicicleta y su mochila estaban en el lugar.

A su vez, otros padres denunciaron que los alumnos se iban del colegio a la casa abandonada en la que encontraron muerto a Joaquín y ahí consumían drogas. La crítica apunta a que las autoridades no sabían quién se iba del colegio y quién se quedaba.