Sin Bandera emocionó a Rosario
En dos horas y media de excelencia musical, el dúo romántico volvió a la ciudad tras quince años de su última visita para presentar su último disco ‘Escenas’
Por Lucas Rivero
El mexicano Leonel García y el argentino Noel Schajris asombraron al público rosarino, que agotó el Anfiteatro en la tercer jornada de las Noches del Lunario. Un show elegante, conmovedor y de alto vuelo, con momentos de distendida comicidad y propuesta de casamiento incluida. Una ráfaga de clásicos y algunas piezas recientes sonaron de manera impoluta en la potencia de dos voces que se mantienen intactas y se amalgaman de manera exquisita en una creación armónica permanente. La nostalgia actualizada desde canciones inoxidables que tocaron las fibras más sensibles, se hizo presente en lo extenso del show. El amor y el desamor son temáticas universales que se resignifican y nunca pasan de moda, varios de los miles que colmaron el Anfiteatro pensaron en alguien cuando sonó “Que lloro”, “Suelta mi mano” o “Entra en mi vida”. En la era de una inmediatez superflua, el sobrestímulo constante y el autotune por antonomasia, resulta un bálsamo necesario éste tipo de espectáculos donde el talento se contempla en estado puro, desde los cantantes hasta el último técnico, pasando por cada uno de los músicos que mostraron proeza en sus instrumentos con ingenio y virtuosismo. Una conexión con los sentires mas genuinos donde dejarse cantar y vibrar, es la experiencia que logró Sin Bandera en Rosario con un concierto memorable.
A las 21 horas comenzaron a mostrarse diferentes escenas retrospectivas en capturas fotográficas de los veinticinco años de Sin Bandera. Unos quince minutos después ingresaron los músicos al escenario para un preludio con el acento en los vientos. Por el costado izquierdo del escenario ingresó el icónico dúo de los dosmiles, recibidos con una respetuosa ovación despojada de los alaridos que provocaban hace unas décadas pero con el fervor intacto. Leonel de total black y Noel de punta en blanco, saludaron con entusiasmo dando paso al primer tema. Las primeras nota de “De viaje” despertaron varios suspiros. Tras la primera estrofa, Noel Schajris interrumpió entre incómodas risas: “Hay un montón de bichos”. Panorama razonable en una sofocante noche de febrero con 90% de humedad, que sumado a las luces de alto voltaje que enfocan a los artistas, una espesa cortina de bicho acaparó la escena. Entre chistes y humoradas, el tema volvió a comenzar.
Desde el primer acorde mostraron una alucinante habilidad vocal en una deliciosa fusión coral. Además de ser de las mejores voces de la música en español, demostraron una avidez musical encomiable. Noel se puso de pie en más de una ocasión huyendo de los bichos que sobrevolaban el piano de cola , mientras que Leonel García permaneció al centro del escenario con guitarra en mano. Sublimes interpretaciones de “Y más te amo”, “Tócame” y “Pero no”, continuaron el setlist. “Que privilegio volver a Rosario después de tanto tiempo”, expresaron emocionados los artistas de 51 años cada uno, dando paso a “Suelta mi mano”, uno de sus más grandes hits. Entre el público se podía ver a más de uno lagrimear durante éstas canciones que activaron historial amoroso en la memoria de muchos.
Noel Schajris interactuó con la gente de modo más directa, como cuando propició la propuesta de matrimonio en “Dime que si”. De la misma forma el cantante trepó los parlantes laterales del escenario para cumplir el deseo de una fan que pidió un abrazo a través de un cartel luminoso. “A todas las mujeres de nuestra vida. Su lenguaje nos enseña mejor cómo vivir”, dedicaron “ABC” seguida por la recordada “Amor real”, donde se tomaron su tiempo para presentar a la orquesta como lo merecen. Así se escucharon “Ahora sé”, “Y llegaste tú”, con un brío jazzero y “A ti”. En la pantalla que acaparaba todo el fondo del escenario se transmitía el show con planos detalle a los cantantes y a la banda en tonos grises y en sepia. También hubo lugar para temas recién estrenados como “Nunca” y “¿Qué culpa tiene ella?”. Acto seguido, en la penumbra del escenario interpretaron “Si tú no estás aquí”, cover del disco ‘Pasado’, dando pie al momento de mayor intimidad con su público, en una excepcional fusión de piano y voces en “Ves”.
Los grandes hits no tardaron en llegar. Todo el Anfiteatro se puso de pie para bailar al ritmo de “Sirena”, seguida por inolvidables baladas como “Kilómetros”, “Que lloro”, “Mientes tan bien”, la (aún más) trágica “En ésta no”, y la movilizante “Que me alcance la vida”. “Te vi venir” marcó el aparente final del show en donde aún faltaba las más esperada, que los catapultó al reconocimiento en los países de habla hispana. “Entra en mi vida” fue la elegida para despedirse al unísono de la emoción de su público. Las privilegiadas voces de Sin Bandera lograron sacudir la entrañas cantándole al deseo y a lo bucólico del amor, tanto como a la desilusión y al desatino. Ese don permanece y prolifera en un recorrido que trasciende la nostalgia.
FOTOS: @cecicordobaph




