El día se hizo noche en Mallorca: 60 mil personas contemplaron un histórico eclipse total de Sol
Durante un minuto y 36 segundos, la Luna cubrió completamente al Sol y transformó el atardecer en la Playa de Palma. El fenómeno provocó gritos, aplausos, lágrimas y abrazos entre los asistentes
Mallorca fue escenario de uno de los fenómenos astronómicos más impresionantes de los últimos tiempos. Cerca de 60 mil personas se congregaron en la Playa de Palma para observar el eclipse total de Sol que, durante un minuto y 36 segundos, convirtió el final de la tarde en una noche fugaz.
La mayoría de los espectadores eran turistas extranjeros que dejaron de mirar el mar, la arena y las pantallas de sus teléfonos para concentrar toda su atención en un único punto del cielo.
Sobre el horizonte de El Arenal, la Luna cubrió completamente el disco solar y permitió observar la corona: un resplandor blanco que rodeó la silueta oscura del satélite y modificó por completo el paisaje de la costa.
Cuando la luz desapareció, la playa reaccionó con gritos de asombro, aplausos, lágrimas y abrazos. Por unos instantes, el bullicio habitual de uno de los principales centros turísticos de Mallorca quedó reemplazado por un silencio expectante y una emoción colectiva.
El Ayuntamiento de Palma había manejado diferentes estimaciones durante la jornada. En un primer momento se habló de unas 70 mil personas; posteriormente, la previsión se redujo a 30 mil y, una vez finalizado el evento, las autoridades calcularon una concurrencia cercana a los 60 mil asistentes.
Un eclipse histórico para España
El fenómeno comenzó a observarse en Palma alrededor de las 19.38 y alcanzó su punto máximo cerca de las 20.32, pocos minutos antes de la puesta del Sol. En ese momento, el astro se encontraba apenas a dos grados de altura sobre el horizonte, lo que ofreció una postal excepcional sobre el mar.
El eclipse del 12 de agosto de 2026 fue el primero de carácter total visible desde la península ibérica en más de un siglo. Su franja de totalidad atravesó España de oeste a este y pasó por ciudades como A Coruña, León, Bilbao, Zaragoza, Valencia y Palma.
A nivel global, el fenómeno comenzó en el mar de Bering, cruzó el océano Ártico, Groenlandia, Islandia y el Atlántico antes de alcanzar el territorio español. Su duración máxima fue de dos minutos y 18 segundos en un punto cercano a Islandia.
En Mallorca fueron solamente 96 segundos, pero resultaron suficientes para transformar el paisaje, detener por un instante el ritmo de la playa y dejar una imagen que miles de personas difícilmente podrán olvidar.
