El “Premetro” de Monteverde sumó críticas: “Son colectivos eléctricos con carril exclusivo”

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Especialistas en transporte y aficionados ferroviarios cuestionaron la denominación del proyecto presentado para Rosario. Advirtieron que la propuesta se asemeja más a un sistema de colectivos eléctricos de tránsito rápido que a un verdadero premetro. También pusieron en duda que la ciudad pueda ser considerada pionera en el interior del país

El proyecto de “Premetro” impulsado por Juan Monteverde generó una fuerte discusión en las redes sociales luego de que el dirigente de Ciudad Futura difundiera detalles de su visita a la Ciudad de México y presentara la iniciativa como el primer paso hacia una futura red de metro en Rosario.

“Nos volvimos de la Ciudad de México con una certeza: mientras trabajamos para cumplir el sueño de que Rosario sea la primera ciudad del interior del país en tener Metro, podemos transformar radicalmente nuestro sistema de transporte”, publicó Monteverde.

Las respuestas de especialistas, estudiantes y usuarios vinculados con el transporte coincidieron en un punto: la creación de corredores exclusivos, la electrificación de la flota y la construcción de estaciones más seguras podrían representar una mejora, pero la denominación elegida no se correspondería con las características técnicas difundidas.

“Son más colectivos con carril reservado”

Ignacio, usuario de X que se presenta como estudiante de Gestión y Tecnología Ferroviaria en la Universidad Nacional de San Martín, cuestionó directamente la utilización del término “Premetro”.

“¿A qué metro precede este premetro? Son más colectivos, pero con su carril reservado”, escribió.

Aunque aclaró que no considera necesariamente negativa la propuesta, sostuvo que el principal problema está en “venderla como algo que no es”.

En el mismo sentido se pronunció la cuenta especializada Rieles del Plata. Desde ese espacio consideraron positivo que Rosario pueda contar con “un BRT de verdad”, pero remarcaron que un premetro debería funcionar como sistema alimentador de una red de metro.

“Si el ‘Premetro’ de Rosario ya va a llegar al centro sin que haga falta subirte al Metro, algo raro hay ahí. En ese caso, no lo llames ‘Premetro’”, señalaron.

También destacaron que la incorporación de unidades nuevas, frecuencias previsibles y paradas seguras podría beneficiar a los usuarios, aunque sin necesidad de colocarle al proyecto “un nombre nuevo y llamativo”.

Colectivos eléctricos no equivalen a un sistema ferroviario

Juan Testa desarrolló una crítica técnica mediante un hilo publicado en X. Allí explicó que el concepto de premetro está relacionado con el modelo alemán Stadtbahn: un sistema ferroviario ligero que circula de manera segregada en superficie y puede ingresar en túneles al atravesar las zonas centrales.

Según detalló, originalmente se los denominaba “premetros” porque estaban diseñados para evolucionar progresivamente hacia un U-Bahn o metro.

“No es simplemente un colectivo eléctrico articulado con paradores más sofisticados”, afirmó.

Testa también diferenció el metro tradicional —un ferrocarril metropolitano completamente separado del tránsito, con estaciones relativamente cercanas y gran capacidad de transporte— de la propuesta difundida para Rosario.

“Por lo que muestran, quieren hacer colectivos eléctricos articulados, con corredores lo más segregados posible, estaciones especiales y puertas de andén. Eso puede ser perfectamente válido. Pero no lo convierte mágicamente en un Premetro”, sostuvo.

Mendoza desmiente la idea de una Rosario pionera

El especialista también cuestionó la afirmación de que Rosario podría convertirse en la primera ciudad del interior del país con un sistema de estas características.

Como antecedente mencionó a Mendoza, que incorporó colectivos eléctricos, cuenta con corredores segregados utilizados por el Mendotran y posee desde 2012 un ferrocarril metropolitano ligero: el Metrotranvía.

A diferencia de lo presentado para Rosario, el sistema mendocino sí utiliza infraestructura ferroviaria, circula mayormente de manera segregada y posee estaciones ubicadas a distancias compatibles con un servicio metropolitano.

De esta manera, Mendoza ya cuenta con una experiencia concreta que pone en discusión el supuesto carácter pionero de la propuesta de Monteverde.

“Exceso de branding”

Bernardo Morato también valoró la intención de mejorar el transporte rosarino, aunque consideró que existe un “exceso de branding” alrededor de la iniciativa.

“¿Es un tren ligero —Premetro— o un Metro —en este caso, Metrobús—, que es más un BRT?”, preguntó.

Además, advirtió que la elección de un sistema de colectivos rápidos podría resultar más económica en términos de inversión inicial, pero potencialmente más costosa en el largo plazo que una solución ferroviaria.

Otros usuarios apelaron directamente a la ironía. Martín Remix se burló de que la delegación haya viajado a México “a ver cómo funciona un bondi con campana”.

El modelo de Ciudad de México, también bajo cuestionamiento

Las críticas no quedaron limitadas al nombre elegido para el proyecto rosarino. Usuarios habituales del transporte de la Ciudad de México también vienen manifestando fuertes cuestionamientos al funcionamiento cotidiano de su sistema.

Entre los reclamos más frecuentes aparecen las demoras prolongadas, las interrupciones por fallas eléctricas, la saturación de trenes y estaciones durante las horas pico y los problemas de mantenimiento.

También se reiteran las quejas por escaleras mecánicas fuera de servicio, ascensores inoperativos y dificultades para el desplazamiento de adultos mayores y personas con movilidad reducida.

A esto se suman las complicaciones provocadas por obras, remodelaciones y cierres temporales, que suelen trasladar una enorme cantidad de pasajeros hacia colectivos alternativos y terminan generando nuevos colapsos.

De esta manera, la experiencia mexicana elegida como referencia por Monteverde tampoco está exenta de críticas por parte de quienes utilizan diariamente sus distintos sistemas de transporte.

Una discusión sobre el proyecto y su presentación

Las intervenciones en redes no expresaron un rechazo generalizado a la creación de carriles exclusivos, la electrificación de la flota o la construcción de estaciones más seguras. Por el contrario, varios usuarios reconocieron que un BRT bien ejecutado podría mejorar el transporte público de Rosario.

El cuestionamiento estuvo concentrado en la presentación de la iniciativa: llamar “Premetro” a un sistema que utilizaría colectivos, asociarlo con una futura red de metro todavía inexistente y promocionar como pioneras características que ya pueden encontrarse en otras ciudades argentinas.

Así, el debate no gira solamente alrededor del sistema de transporte que necesita Rosario, sino también sobre la distancia existente entre las características concretas del proyecto y el nombre elegido para comunicarlo.