Morosidad masiva: el Gobierno recula en chancletas
Después de sostener que el endeudamiento de las familias era “un problema entre privados”, el Gobierno comenzó a pedirles flexibilidad a los bancos, avaló refinanciaciones y anunció un programa con fondos de la Anses para reactivar el crédito hipotecario. No existe todavía un rescate directo para los deudores, pero el discurso oficial comenzó a cambiar
La morosidad récord de las familias argentinas obligó al Gobierno nacional a moderar su postura. Después de rechazar cualquier intervención y asegurar que las deudas con bancos, tarjetas y billeteras virtuales debían resolverse exclusivamente entre privados, el ministro de Economía, Luis Caputo, admitió que el problema era previsible y reveló que mantuvo reuniones con las entidades financieras.
“Les pedimos flexibilidad, que hicieran algo razonable y que tuvieran consideración”, reconoció el funcionario. Según explicó, algunos bancos comenzaron a refinanciar las deudas impagas a tres años y con tasas de entre el 20% y el 25%.
El dato representa un giro respecto de la posición que había expresado semanas atrás, cuando descartó una asistencia oficial para los hogares endeudados. Caputo había sostenido que el Estado no debía utilizar recursos de los contribuyentes para cubrir créditos que los bancos otorgaron y las familias no pudieron pagar.
La mora se duplicó en un año
La preocupación está respaldada por los propios números oficiales. Según el último informe del Banco Central, la irregularidad de los créditos otorgados a las familias alcanzó el 12,8% en junio, frente al 5,2% registrado durante el mismo mes de 2025.
La situación contrasta con la de las empresas, cuya morosidad se ubicó en el 3,5%. Los mayores problemas aparecen en los préstamos personales y las tarjetas de crédito, utilizados cada vez con mayor frecuencia para cubrir alimentos, servicios y otros gastos cotidianos.
El Gobierno reconoce ahora que los bancos prestaron dinero a tasas muy superiores al crecimiento de los ingresos. “Si están prestando al 5% u 8% mensual y los sueldos crecen al 2% o 2,5%, va a estar bravo”, admitió Caputo.
Fondos de la Anses y tasas máximas
En paralelo, Economía anunció un programa de $2 billones para impulsar los créditos hipotecarios. El Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses colocará depósitos a plazo fijo en los bancos para ofrecerles financiamiento de largo plazo.
A cambio, las entidades deberán destinar ese dinero a préstamos para la adquisición, construcción, ampliación o refacción de la primera vivienda. Además, tendrán que respetar una tasa máxima de UVA más 7,5%, según detalló el Ministerio de Economía.
La medida no constituye una asistencia directa para quienes ya se encuentran endeudados, pero expone una contradicción: mientras el Gobierno defiende públicamente la libertad del mercado financiero, moviliza recursos administrados por la Anses, establece límites sobre las tasas y negocia con los bancos alternativas de refinanciación.
Un giro obligado por la realidad
Por ahora, las soluciones dependen de la voluntad de cada entidad. No existe un programa nacional de desendeudamiento, las refinanciaciones no alcanzan a todos los morosos y las billeteras virtuales continúan cobrando tasas que, en algunos casos, superan ampliamente las del sistema bancario.
Sin embargo, el cambio de posición ya es evidente. El Gobierno pasó de señalar que no tenía nada que hacer frente al endeudamiento familiar a intervenir mediante pedidos a los bancos, condiciones sobre las tasas y fondos públicos destinados a sostener el crédito.
No se trata todavía de una marcha atrás completa. Pero frente a una morosidad que golpea a millones de argentinos, el Gobierno comenzó a recular. Aunque sea en chancletas.
