Brasil elige presidente este domingo: todo lo que hay que saber del balotaje entre Lula y Flávio Bolsonaro
Más de 158 millones de electores están habilitados para votar en una segunda vuelta que definirá al próximo presidente brasileño. Tras una primera ronda favorable al senador del Partido Liberal, las últimas encuestas muestran una disputa muy ajustada con el actual mandatario, que busca la reelección
Brasil vuelve a las urnas este domingo 25 de octubre para definir quién ocupará la Presidencia de la República durante los próximos cuatro años. El actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, busca un cuarto mandato presidencial no consecutivo, mientras que el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, intenta llegar por primera vez al Palacio del Planalto.
La elección llega después de una campaña marcada por la polarización política, los cruces entre los candidatos y las diferencias sobre el rumbo económico, la seguridad pública y las políticas sociales. Los dos aspirantes cerraron sus actividades proselitistas el sábado con actos en distintas ciudades y un llamado a movilizar a sus seguidores.
El escenario electoral permanece abierto. Aunque Flávio Bolsonaro quedó primero en la primera vuelta, los sondeos publicados en la víspera del balotaje muestran diferencias reducidas y sitúan a ambos candidatos dentro de un empate técnico. El resultado definirá no solo quién gobernará Brasil, sino también el rumbo de la principal economía de América Latina en los próximos años.
¿Cuándo se vota y cuántos brasileños están habilitados?
El segundo turno se realizará este domingo 25 de octubre, entre las 8 y las 17, según el horario de Brasilia, que coincide con el de Argentina.
De acuerdo con el Tribunal Superior Electoral (TSE), hay 158.765.543 electores habilitados para participar de las elecciones generales de 2026. La votación se desarrollará mediante urnas electrónicas y los resultados comenzarán a conocerse después del cierre de las mesas, a medida que avance el escrutinio.
En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, participaron 125,3 millones de personas, lo que representó el 78,92% del padrón. La abstención alcanzó el 21,08%, equivalente a unos 33,5 millones de electores.
La cantidad de personas que no concurrieron a votar en la primera ronda constituye uno de los datos relevantes de cara al balotaje, ya que quienes no participaron entonces pueden hacerlo en esta segunda instancia.
Además de la Presidencia, habrá elecciones para gobernador en Acre, Amazonas, Espírito Santo, Rio Grande do Norte, Tocantins y el Distrito Federal. En esas jurisdicciones, los electores deberán elegir primero al gobernador y luego al presidente. En el resto del país, la votación estará limitada a la definición presidencial.
¿Cómo llegaron Lula y Flávio Bolsonaro al balotaje?
La primera vuelta dejó a Flávio Bolsonaro en el primer puesto, con el 47,03% de los votos válidos, equivalentes a más de 56,1 millones de sufragios. Lula da Silva quedó segundo, con el 45,16%, alrededor de 53,9 millones de votos.
La diferencia entre ambos fue de aproximadamente 2,2 millones de sufragios, pero ninguno consiguió superar el 50% de los votos válidos, requisito necesario para consagrarse presidente en primera vuelta.
El resultado confirmó una competencia concentrada entre dos proyectos políticos diferentes. Flávio, de 45 años, es senador por Río de Janeiro e integrante del Partido Liberal (PL), mientras que Lula, de 80 años, pertenece al Partido de los Trabajadores (PT) y busca continuar al frente del Gobierno después de haber ejercido la Presidencia entre 2003 y 2010 y regresar al poder en 2023.
Para el actual mandatario, la elección representa la posibilidad de extender su trayectoria política con un nuevo período de gobierno. Para Flávio Bolsonaro, significa la oportunidad de llevar nuevamente a su familia al poder, esta vez a través de su propia candidatura.
¿Qué dicen las últimas encuestas?
Los sondeos publicados durante el sábado 24 de octubre muestran una disputa prácticamente empatada, con una ligera ventaja numérica para Flávio Bolsonaro en la mayoría de los principales relevamientos.
La encuesta de Datafolha, realizada entre el viernes y el sábado sobre una muestra de 4.050 electores, ubicó al candidato del PL con el 51% de los votos válidos, frente al 49% de Lula. El margen de error fue de dos puntos porcentuales.
La consultora Quaest presentó un resultado similar, con 51% para Flávio y 49% para el actual presidente. En este caso, el relevamiento se realizó de manera presencial entre el 23 y el 24 de octubre, con 3.702 entrevistados y un margen de error de dos puntos.
Otros estudios también mostraron diferencias acotadas. AtlasIntel/Bloomberg calculó un 50,8% para Flávio y un 49,2% para Lula, mientras que CNT/MDA ubicó los porcentajes en 50,7% y 49,3%, respectivamente. Por su parte, BTG/Nexus registró 50,5% para el senador y 49,5% para el presidente.
Las diferencias se encuentran dentro de los márgenes de error informados por las encuestadoras, por lo que los resultados configuran un empate técnico. Los porcentajes corresponden a votos válidos, es decir, excluyen los sufragios en blanco y nulos y, en los relevamientos, a los indecisos.
Los sondeos describen un escenario ajustado, pero no permiten establecer de antemano quién ganará la elección.
Los últimos actos de campaña y el debate entre los candidatos
La campaña concluyó el sábado con movilizaciones en distintas ciudades. Lula encabezó un acto en la avenida Paulista de San Pablo, después de haber participado en una concentración en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro. Flávio Bolsonaro, en tanto, realizó actividades en Belo Horizonte y cerró su campaña en Barra da Tijuca, también en Río.
Ambos buscaron reforzar el apoyo de sus bases y captar a los electores que todavía no habían definido su voto.
El último debate presidencial se realizó el viernes 23 de octubre por la TV Globo. Durante el encuentro, los candidatos presentaron propuestas sobre economía, educación, infraestructura, seguridad pública y programas sociales, aunque también hubo intercambios de acusaciones personales.
El cruce volvió a poner en evidencia la polarización que caracterizó la campaña, en la que cada candidato intentó cuestionar la gestión y las propuestas de su adversario.
