Desquiciado: Milei dijo que los periodistas “se tienen que quemar en la hoguera” y desató una fuerte polémica
Las declaraciones del Presidente provocaron el rechazo de organizaciones de prensa, dirigentes opositores y referentes cercanos al oficialismo, luego de que señalara a cinco comunicadores que investigaron el caso $LIBRA. Las críticas apuntaron al impacto de sus palabras sobre la libertad de expresión
Las declaraciones del presidente Javier Milei contra periodistas que cubrieron el caso $LIBRA desataron un amplio rechazo en distintos sectores políticos, académicos y periodísticos. Las críticas se produjeron después de que el mandatario afirmara que quienes considera responsables de difundir información falsa “se tienen que quemar en la hoguera”, durante un discurso pronunciado el viernes por la noche en la cena anual de la Fundación Faro.
El episodio ocurrió pocas horas después de que la Justicia dictara el sobreseimiento de Milei, de su hermana Karina Milei y de otros nueve investigados en la causa por el lanzamiento de la criptomoneda. Tras conocerse la decisión judicial, el Presidente calificó la investigación como una “operación política y mediática” con supuestos fines golpistas y acusó a sectores de la oposición y a medios de comunicación de intentar perjudicar a su Gobierno.
Durante su exposición, el mandatario mencionó a los periodistas Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Paulino Rodrigues, Natalia Volosín y Luis Novaresio, a quienes calificó de “ensobrados y corruptos”. Luego, en un tono desafiante, expresó: “Tener piedad con los hijos de puta es ser injusto con los buenos; y acá a los buenos les tiene que ir bien, los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta”.
Sus palabras generaron cuestionamientos por el nivel de agresividad del discurso presidencial y por el señalamiento público de comunicadores que habían seguido la investigación. La reacción incluyó pronunciamientos de entidades periodísticas y de dirigentes del peronismo, el radicalismo, la Coalición Cívica y el PRO, además de críticas de algunos referentes cercanos al oficialismo.
La Academia Nacional de Periodismo y las organizaciones de prensa repudiaron los dichos
La Academia Nacional de Periodismo emitió un comunicado en el que cuestionó los reiterados insultos del Presidente contra trabajadores de prensa y recordó la existencia de recientes amenazas de muerte. La entidad advirtió sobre el impacto de este tipo de expresiones en la convivencia democrática y sostuvo que la violencia institucional afecta a la democracia.
El periodista y miembro de la Academia José Ignacio López también manifestó su solidaridad con los comunicadores señalados y con quienes, según expresó, ejercen la libertad de expresión con honestidad e independencia, un derecho amparado por la Constitución Nacional.
Por su parte, el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) condenó los dichos y describió el escenario como una “escalada sin precedentes” en el discurso del mandatario contra la prensa. La organización advirtió que utilizar la imagen de la hoguera después de identificar públicamente a periodistas puede legitimar la violencia contra quienes informan y exponerlos a riesgos concretos.
FOPEA sostuvo que el Estado tiene la obligación de proteger a los trabajadores de prensa y reclamó el cese de la estigmatización. También pidió a dirigentes políticos, legisladores e instituciones que se pronuncien sobre el episodio.
En la misma línea, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) cuestionó las expresiones presidenciales y alertó sobre sus posibles consecuencias para la libertad de expresión. El Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) también manifestó su repudio y expresó su solidaridad con los periodistas mencionados por Milei.
Las críticas de la oposición: “Intolerable y peligroso”
Las declaraciones del Presidente provocaron fuertes cuestionamientos de dirigentes de distintos espacios opositores.
Desde Unión por la Patria, la diputada nacional Cecilia Moreau calificó las expresiones como “intolerables y peligrosas”. Además, sostuvo que el mandatario volvió a demostrar, a su entender, una relación conflictiva con los principios democráticos y con la libertad de prensa.
El diputado Pablo Yedlin, también integrante del peronismo, cuestionó a quienes aplaudieron las palabras de Milei durante el acto y consideró que quienes celebran ese tipo de expresiones contribuyen a profundizar la hostilidad contra los periodistas.
En tanto, el dirigente social Juan Grabois afirmó que las declaraciones forman parte de una práctica de abuso de poder y las describió como un “método fascista”. También advirtió sobre las consecuencias que podría tener la naturalización de los insultos y las expresiones violentas desde las más altas esferas del Estado.
La Coalición Cívica, el espacio que lidera Elisa Carrió, también condenó los dichos. El titular de la fuerza y presidente de su bloque en la Cámara de Diputados, Maximiliano Ferraro, calificó a Milei de “sinvergüenza” y manifestó su solidaridad con los trabajadores de prensa.
Su compañera de bancada Mónica Frade, por su parte, respondió con una crítica al mandatario: “La hoguera la lleva en su interior y lo está quemando”.
Desde la Unión Cívica Radical (UCR), el presidente del partido, Leonel Chiarella, calificó el episodio como de “enorme gravedad institucional”. El intendente de Venado Tuerto señaló que la referencia a la hoguera remite a prácticas de persecución contra quienes piensan diferente y planteó interrogantes sobre las consecuencias de una convivencia democrática atravesada por ese nivel de violencia verbal.
El diputado radical Pablo Juliano fue más allá y consideró que se trató de “uno de los peores ataques al periodismo desde la vuelta de la democracia”. También expresó su solidaridad con los periodistas señalados por el jefe de Estado.
Desde el Partido Socialista, el legislador Esteban Paulón cuestionó duramente las expresiones presidenciales, mientras que otros dirigentes de la Coalición Cívica advirtieron sobre el riesgo de que la violencia verbal contribuya a legitimar agresiones contra los comunicadores.
También hubo cuestionamientos entre aliados del Gobierno
El rechazo no se limitó a los sectores opositores. Algunos dirigentes cercanos al oficialismo y aliados parlamentarios de La Libertad Avanza también expresaron diferencias con el discurso del Presidente.
La diputada libertaria Silvana Giudici, vinculada políticamente con Patricia Bullrich y referente de la Fundación LED (Libertad de Expresión + Democracia), defendió la tarea periodística y sostuvo que investigar, disentir y publicar información forman parte del ejercicio de la libertad de expresión.
“Creo en la prensa como factor de equilibrio y contrapeso del poder”, afirmó Giudici, quien recordó que la libertad para difundir información y opiniones debe preservarse incluso cuando estas resultan críticas para el Gobierno.
En el PRO, el jefe del bloque en el Senado, Martín Goerling, calificó las expresiones como “un despropósito y una locura”. El legislador consideró que el Presidente, por ser la máxima autoridad institucional del país, debe cuidar sus palabras y manifestó su solidaridad con los periodistas agredidos verbalmente.
Goerling también cuestionó el contenido y las formas del discurso, y sostuvo que el mandatario debería concentrarse en las necesidades cotidianas de la población.
Sin embargo, el jefe del bloque del PRO en Diputados, Cristian Ritondo, planteó una interpretación diferente. El legislador sostuvo que Milei no había pedido literalmente que se quemara a periodistas y consideró que atribuirles ese sentido a sus palabras podía resultar engañoso.
En tanto, el diputado Oscar Zago, titular del bloque del Movimiento de Integración y Desarrollo, cuestionó la reiteración de insultos presidenciales contra quienes piensan diferente y reclamó que alguien ponga un límite a ese comportamiento.
La senadora Patricia Bullrich, mencionada en distintas oportunidades por sus posiciones sobre la libertad de prensa, estuvo presente en la cena de la Fundación Faro, aunque durante el pasaje del discurso en el que Milei pronunció esas expresiones evitó sumarse a los aplausos del auditorio.
Pese a las críticas de algunos aliados, hasta el momento de las primeras reacciones no hubo un pronunciamiento conjunto del oficialismo que permitiera establecer una posición común frente a las declaraciones.
