Festival Bandera 2026: 20.000 personas vibraron en una edición histórica

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Desde Dillom hasta Aterciopelados y Las Pastillas del Abuelo. La 7ma edición de uno de los festivales más importantes del país marcó una jornada épica en el Parque Estación Central Córdoba.

 Cuatro escenarios, decenas de artistas, activaciones, foodtracks, cientos de canciones, son apenas una parte de la extensa jornada que miles de rosarinos, visitantes de toda la provincia y otras partes del país disfrutaron el día sábado siendo testigos de la edición más ambiciosa del Bandera, que más que un festival es un concepto, una experiencia que mixtura generaciones aunadas en la misma euforia. Una fusión entre concierto de rock, fiesta pop, parque de diversiones, pic nic, pista rave y desfile de modas con cada centímetro convertido en pasarela. Desde los looks más estridentes hasta quienes optaron por vestimentas cómodas tanto para soltarse en el pogo como para sentarse en el pasto. El Festival Bandera todo lo incluye y nada deja librado al azar. En cada edición es más notoria la identidad que construye en su esencia más allá de la rosarinidad. Unas doce horas de shows encontraron a los públicos y géneros más diversos conviviendo en una misma celebración.


Desde el trap más salvaje con Dillom e YSY A, hasta los melifluos trazos de Zoe Gotusso, Aristimuño y Mi Amigo Invencible. El encuentro del rock and roll clásico de Guasones y Autos Robados, en simultáneo con el electropop de Javiera Mena. El eufórico e incesante agite de Las Pastillas de Abuelo y La Vela Puerca con la atmósfera indie de El Zar, Bandalos Chinos y Mi amigo Invencible. Desde bestias musicales emergentes como Alejo, Un muerto más y La Grecia hasta leyendas como Aterciopelados. La voracidad femenina de Marilina Bertoldi, BB Asul y Amira, la sonoridad envolvente de El Mató a un Policia Motorizado, el grito urbano de Caliope Family, la rosarinidad trovariana de Vandera, el estilo personal e inconfundible de La Franela y Carca, los clásicos de la balada resignificados por Nuestro Romance, Hana con nuevo material en manos y Perras on the Beach celebrando su álbum más icónico. Todo se encuentra, amalgama, cohexiste, se confunde y cobra un nuevo matiz. Toda una parafernalia al servicio de la exploración, el descubrimiento, la emoción y la euforia.

 Dillom, YSY A y RAMMA; Las Pastillas del Abuelo, Guasones y La Vela Puerca; Zoe Gotusso, Lisandro Aristimuño y Aterciopelados. Las combinaciones son interminables, en el Bandera convergen muchos festivales en uno. En esa heterogeneidad, un punto de contacto ineludible. “Todas la personas absortas en la venturosa audición de una misma música, son la misma persona”, citó Jorge Luis Borges. Nunca mejor dicho. Tanto los amantes del trap, la eléctronica y el indie pop elevan sus voces en temas como “Reyes de la noche” de Guasones o “Bolero Falaz”, de Aterciopelados. Así como los fieles seguidores de Las Pastillas o La Vela Puerca se dejan atrapar al ritmo de Peces Raros. Para ésta edición superlativa, el lugar no fue menos innovador. El Parque Estación Central Córdoba estuvo más que a la altura de lo que el festival tenía para proponer. La organización y logística fue impecable al igual que año tras año. Desde las señalizaciones en entradas y salidas, hasta los puestos de hidratación en cantidad y bien distribuidos, la agilidad en los foodtracks con sistema cashless, cada detalle estudiado de manera meticulosa coadyubando a la seguridad, comodidad y disfrute de los miles de asistentes.

El festival de los cuatro climas. Desde un sol refulgente a una leve llovizna, pasando por las nubes grises y golpes de viento. Ningún imponderable climático perturbó el desarrollo de uno de los eventos más esperados del año. Gran afluencia de gente llegó antes que inicien los primeros temas de Hana y Alejo, en el Parque y el estadio respectivamente, logrando con aplomo la responsabilidad que implica ser los artistas que abren un festival de tal magnitud. El escenario Norte y Sur sobre el Parque-Estación fueron vibrando al ritmo de Cosmic Kid y BB Asul. Atravesando un túnel luminoso de ondulados leds magenta, en el estadio Central Córdoba sonaron Pablitokoman & TFT en el Escenario Rosario, seguido por el despliegue poético- teatral de Un Muerto Más en el Escenario Bandera, que retrasó la lluvia con temas como “Amor de Verano”, “Frutillas con crema” y “Las flores mueren en abril”. Inmediatamente finalizado un show iniciaba otro. Así es que Amira conquistó la tarde con la potencia de su voz dando vida al funk con los rulos al viento y su presencia arrolladora en escena.

 Broke Carey planteó una de las propuestas sonoras más disruptivas e ingeniosas del festival combinando ritmos urbanos con guiños al tango. En contraste, del otro lado Ramma puso a saltar al público vociferando sus verdades al ritmo del trap más rockeado. Zoe Gotusso entregó algunas de las canciones más sublimes de su repertorio como “Un bossa +”, “Cuarto creciente”, “Pensando en ti” y “Ganas”. Aterciopelados, fue, definitivamente, de lo mejor del festival. Los colombianos se encuentran más jóvenes que nunca a 30 años del disco “La pipa de la paz”. Andrea Echeverry y Hector junto a su banda, impregnaron de color una tarde que comenzaba a volverse soleada. Con incorporaciones escenográficas como una inmensa vulva de telón de fondo, tiras de colores y varios elementos interpretaron clásicos como “Cosita seria”, “Baracunatana”, “El estuche”, y “El álbum”. Milagros Jaramillo, hija de la cantante, se sumó para una poderosa versión de “Florecita rockera” para culminar con el inoxidable clásico “Bolero Falaz”, junto a Lisandro Aristimuño. Mientras Marilina Bertoldi se apropicuaba en el Escenario Norte, los colombianos se despidieron lanzando caramelos verdes a su público.

Los primeros temas de ‘Para quién trabajas?’ dieron inicio a un poderoso set que también incluyó temas como “La cena”, “Pucho” y “O no” donde Marilina rugió con su brío más salvaje. Mientras en el estadio la gente cantaba “Hacer un puente” de La Franela con los brazos en alto, el ocaso ilustró los temas de El Mató a un Policia Motorizado. Desde “Diamante roto”, “Johnny”, “Jenny” hasta “Destrucción” y “El tesoro”, los músicos mostraron su solidez en escena al unísono del público que coreó cada canción. Dillom devoró el festival con los temas de La Nueva Violencia. Recorrió el escenario con brutal histrionismo vestido de camisa vintage satinada y gafas oscuras de un solo lente. Temas como “Coyote” y “Ola de suicidios” arrancaron euforia y catarsis en un pogo feroz. El sismo se sintió en Rosario sosteniendo el clima con la llegada de YSY A en un escenario despojado en el que hizo rugir a su gente en un set más que frenético. Por su parte, en la zona del estadio las banderas flameaban recuperando la mística de los auténticos  recitales de rock con impronta barrial durante La Grecia y Autos Robados.


En el Escenario Rosario, la chilena Javiera Mena con apanas unos teclados y una máquina de ritmo hizo vibrar a su público con un set electropop contundente y compacto. A 20 años del disco ‘Esquemas Juveniles’, inició con “Al siguiente nivel” recorriendo de un extremo a otro vestida de látex marrón. “La joya”, “Otra era”, “Espada”, “Luz de piedra de luna”, precedieron a “Sol de invierno”. Santiago Motorizado se sumó a una movilizante versión a solas con el piano. “Yo no te pido la luna”, su primer hit, puso a cantar a todo el estadio con las tribunas ya iluminadas con los colores del festival en tonos rosa y azulado. La propuesta de Caliope Family fue mucho más ambiciosa, no solo en cantidad de músicos sino por lo acentuada impronta urbana tan bien plasmada. Acto seguido, Mi Amigo Invencible tocó las fibras más sensibles con temas como “Máquina del tiempo”. Del lado del parque estación, Guasones planteó un set con traje acústico pero no por eso menos potente. “Cómo un lobo”, “Infierno blanco”, “Tan distintos” y “Me estás tratando mal” son algunas de las que desgarraron las gargantas de la multitud.

  Las Pastillas del Abuelo palpitaron el trazo final del Festival Bandera. Iniciaron su show con el clásico “Tantas escaleras”, seguida por “La creatividad”, “¿Me juego el corazón?”, “Amar y envejecer” y “El favor”. De la misma forma se tomaron su tiempo para interpretar algunos temas más recientes. La infaltable “Otra vuelta de tuerca” provocó un pogo explosivo en una celebración que luego recibió a los uruguayos de La Vela Puerca. “Sin avisar”, “Soldado de plomo”, “El viejo”, “Zafar”, “Llenos de magia” son algunas de las que llevaron al festival a su punto cumbre. En simultáneo, El Zar desde el Escenario Bandera hicieron cantar a toda la gente bajo una garúa cada vez más intensa. “El momento perfecto”, “La declaración”, “Bahía” y algunas otras elevaron aún más el estado de goce musical de los presentes. Bandalos Chinos entregó un notable show bajo una lluvia algo más espesa pero no alarmante. Goyo lució su privilegiada voz en “Departamento”, “Mi fiesta”, “Lento”, “Vámonos de viaje” y muchas otras. Bailando bajo la lluvia con gafas oscuras, la 7ma edición del Festival Bandera llegó a su fin al ritmo de Peces Raros en una armoniosa fusión de sus agudos fraseos con la potencia electrónica. Con todas las luces encendidas, el ruido de latas y plásticos pisados no podría ser mejor epílogo para una icónica y extensa jornada en la que no quedó nada más por dar.

 

Lucas Rivero

FOTOS: Ph. Mariano Kaplan (Indie Club)