Serú Giran en Rosario: la quimera de un ‘mundo agradable’
David Lebón y Pedro Aznar emocionaron a la ciudad con la esencia viva de los ‘Beatles argentinos’. Más de una hora y cincuenta repletas de himnos que resignifican su vigencia.
‘A los jóvenes de ayer’ y de siempre, Aznar y Lebón capturaron y expandieron la magia de la piedra basal del rock nacional con pureza y avidez. Melodías inmarcesibles, canciones inoxidables y exquisitez en arreglos que resignifican cada trazo de su obra.. Casi dos horas es poco y siempre queda alguna canción afuera, como “Eiti Leda”, “Mientras miro las nuevas olas”, “Llorando en el espejo”, o “Salir de la melancolía”, aún así la potencia descomunal de Serú Giran permanece y prolifera. La emoción que sobrevuela es inexplicable. Padres con hijos, abuelos con nietos, grupos de amigos añejos en son de reencuentro, una multitud en conexión con lo sublime, la opulencia sonora y una daga nostálgica atravesándolos de la forma más dulce. La leyenda viva de la música se hizo presente en un Metropolitano agotado de punta a punta. La revancha de quienes no alcanzaron a adquirir sus entradas será en 7 de diciembre en el Anfiteatro.
La visión de un ‘mundo agradable’, de un tiempo a ésta parte, continúa vigente como la pincelada encendida de un sueño colectivo que sobrevuela en una sociedad distópica. Hasta suscita cierto pesar que ciertos mensajes contra la represión aún permanezcan a día de hoy. Melodías paridas entre los años más fatídicos de la historia y el albor de la democracia demuestran que el rock argentino es invencible. No hay moda, tendencia, vorágine tecnológica ni avances (o retrocesos) de la ultra posmodernidad que pueda doblegar canciones como las que Lebón y Aznar hicieron vibrar en Rosario. La mayoría de los temas pertenecen al genio musical encomiable de Charly García, recordado y aplaudido a cada instante de la noche. Varias de Lebón, en solitario y en colaboración estrecha con Charly, y algunas perlas de Pedro Aznar completaron un setlist plagado de joyas sonoras que ante lo inexorable del tiempo se obstinan en perdurar en un planeta en el que la tolerancia es cada vez más escasa, como la disposición a la contemplación.
David Lebón y Pedro Aznar recibieron la cálida y respetuosa ovación del público rosarino cerca de las 21:10 horas, cuando las luces se apagaron suavemente e ingresaron por el costado derecho mirando al escenario. Sonrientes, en confianza y con desenfado fueron tomando asiento y calibrando pequeños detalles. David destacó la apertura de Palmo y Carmelo Addario: “Que lindas perlitas tocaron recién, que lindas perlitas que tiene Rosario”. La bienvenida fue astuta y genuina, a fuego lento y sin sobresaltos. En clave acústica dispararon las primeros acordes de “Parado en el medio de la vida”, produciendo la sensación de un sutil halo lumínico expandiéndose en la penumbra. El nombre del grupo con la tipografía característica ya acaparaba la inmensa pantalla de fondo y las ansias del público iban siendo apaciguadas en fusión con una euforia latente. El inicio de “La grasa de las capitales” mostró la imagen actual de Charly, David y Pedro sosteniendo el vinilo del álbum homónimo. La ovación que provocó la imagen proyectada de García superó en intensidad a la que recibió a ambos artistas.
“Frecuencia Modulada”, del mismo álbum, desató el vigor de toda la banda y puso de manifiesto el virtuosismo de David Lebón, con unos solos arrolladores, y de Pedro Aznar con un bajo que canta y dibuja la melodía de forma etérea. El escenario con un atinado juego de luces robóticas se lució al unísono de cuatro ávidos músicos que acompañaron con suma maestría en cada trazo del show. “El mendigo en el andén”, la movilizante “Canción de Alicia en el país” y “Perro andaluz”, continuaron mostrando no solo la destreza instrumental de Lebón y Aznar, sino la complicidad intacta entre ambos. La balada “Nos veremos otra vez” marcó otro de los instantes más emotivos de la noche. Pedro tomó el mando en las notas más agudas, mientras David armonizaba con profunda emoción. “Si me das tu amor”, en guiño a ‘Serú ‘92’ modificó el clima con un swing más movido. Las pantallas mostraron añejos registros de los músicos interpretando el tema en contrapunto con la transmisión actual del show en blanco y negro.
La obra de Charly García es, simplemente, insuperable y visionaria. “Charly es un hacedor de himnos”, afirmó Aznar confesando la compleja tarea de elegir solo algunos temas de García para el concierto. Las sublimes “Cinema Verité” y “Desarma y sangra” hicieron rodar varias lagrimas. Las imágenes de Charly décadas atrás desplazándose de forma salvaje frente a los teclados, acentuaron una emoción incontenible. La visceral “Noche de perros” mostró el lado más distorsionado en el rugido de la guitarra de David Lebón, seguida por la emotividad de “San Francisco y el lobo” y la desgarradora “Viernes 3 AM”. Ambos músicos también disfrutaron de un momento a solas con el público Rosarino. David Lebón brilló en la percusión contagiando la alegría de “En la vereda del sol”. Pedro Aznar hizo lo propio con una guitarra de 12 cuerdas en “Déjame entrar”, una de las ocultas perlas de su autoría en el álbum del ‘92.
Una explosiva versión de “Encuentro con el diablo” con el escenario teñido de rojo lució la puesta en su esplendor. “A cada hombre, a cada mujer” y “Esperando nacer”, de Aznar y Lebón respectivamente, continuaron con ésta ráfaga de clásicos sin stop. “Mundo agradable”, definida como el ‘Imagine’ de Lebón, y “Cuánto tiempo más llevará” llevaron el sentimiento del público a la cúspide. El rosarino Oscar Moro, baterista de Serú, recibió también sus merecidos aplausos por parte del público. Los solos de guitarra de cada tema son fácilmente reconocibles y acarician las entrañas en un brote de sensibilidad colectiva y conectada al unísono. El primer final de la noche estuvo en manos del clásico “No llores por mi Argentina”, donde todos los rosarinos se pusieron de pie, cantando a los gritos y con las manos en alto, mientras Aznar se destacaba con la resistencia y el aplomo de su voz. Lebón y Aznar no tardaron en regresar para los bises. La recordada “Peperina” también abrazó la nostalgia llegando al punto culmine con la infaltable “Seminare”, la más cantada de la noche. Todos los aplausos no hacen justicia a la belleza generada en el escenario en casi dos horas de show. Con la imagen de los cuatro Serú en sepia, joviales y espléndidos, Pedro Aznar y David Lebón abrazados se despidieron de la ciudad por poco tiempo.
Serú Giran vuelve a Rosario recibiendo la energía del solsticio del verano. El lunes 7 de diciembre Aznar y Lebón se presentan en el Anfiteatro para hacer vibrar esas melodías que movilizan las fibras sensibles de las emociones de cualquier generación. Las entradas ya se encuentran disponibles en turboentrada.com, Mitre 737 y la boletería de Metropolitano.
Lucas Rivero
FOTOS: Ph Diego de Bruno (@diegodebrunoph)





